viernes, 16 de abril de 2010

Soul: la música que nunca muere

A mediados de marzo de 1985, la lista de éxitos británica está encabezada por Stand by me de Ben E. King; en el número dos, Percy Sledge con When a man loves a woman. Dos discos con más de veinte años de antigüedad, dos joyas del soul que ya habían visitado lo más alto de las listas de éxito en los años sesenta. Y no es casualidad: en meses anteriores y en la misma lista se han colocado viejas grabaciones de Sam Cooke y Jackie Wilson. Aunque la explicación para tal suceso hay que buscarla en que estos viejos clásicos han sido redescubiertos en spots televisivos y bandas sonaras de películas de cierta envergadura, resulta agradable imaginar que su popularidad también responde a un ansia de disfrutar de música hecha con el corazón y el alma, y más en un tiempo dominado por los sonidos hechos con la calculadora. A esa música capaz de bloquear los sentidos solo había una forma de llamarla: soul.




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