A pesar de su éxito en Europa, los programadores de las emisoras americanas siguen sin encontrar un hueco para la música de Roxy Music, un desengaño definitivo del sueño americano que llevará a Brian Ferry a sepultar el grupo en vida. Por su parte, su carrera en solitario parece estancarlo en un especie de Frank Sinatra moderno. Con este devenir de acontecimientos, no parecerá extraño pues que en 1975, coincidiendo con la edición de un nuevo disco y un espectacular concierto en Wembley, Ferry anuncie el canto del cisne de la banda: ya no habrá Roxy Music. Para entonces, su líder aumentará sus dosis de ambición con dos nuevos trabajos en solitario, que a pesar de su etiqueta inconfundible y elegante, no funcionarán. Para colmo su novia de entonces, la modelo Jerry Hall a quien podemos observar en la portada de uno de sus discos, le abandonará para irse con Mick Jagger. Aún intentará recuperar el pulso con la edición de un disco en directo de Roxy Music, pero sin canciones nuevas, la misión resultará vacía e inútil.
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