Hasta los primeros setenta, Elton John no será más que un buen compositor de apariencia gris, confortablemente operativo en el seno del pop romántico, además de teclista en un grupo local. Al mismo tiempo también colaborará con Bernie Taupin, poeta antes que simple letrista, haciendo canciones por encargo. A partir de 1970, juntos formarán la pareja de compositores más importante en el ámbito comercial después de John Lennon y Paul McCartney.
En aquellos días, Elton John despegará con lo que será su segundo álbum, un trabajo que el Reino Unido, patria del cantante, recibe con recelo; los norteamericanos, sin embargo, lo acogerán rápidamente en sus listas de éxito. Tremendamente prolífico, sus siguientes cinco discos en solo tres años, representarán su cumbre lírica y su consagración gracias a un pop de lo más tradicional: bonitas melodías ejecutadas por un pianista de voz agradable que a veces soltará las amarras de su pasión por el rock.
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