viernes, 30 de abril de 2010

Heavy metal: poder, virilidad y volumen

Despreciado por la crítica y mal visto socialmente, el heavy metal ha conseguido superar la erosión de los tiempos vendiendo puro desafío que sigue manteniéndose en lo más alto de las listas. Claro que poco queda, en la sonrisa dentífrica de grupos más menos nuevos, de aquel primitivo animalismo surgido a principios de los setenta. Aún así, los diferentes cambios de plumaje a los que se ha visto sometido el heavy metal, no han cambiado sus esquemas: poder, virilidad y volumen, solo eclipsados levemente por la aparición del punk y la new wave, resurgen suministrando fantasías épicas capaces de colmar la ansiedad heroica de nuevos adolescentes. Se ha convertido en unos de los géneros más perennes y recurridos, claro uniforme sonoro donde tienen cabida las mas diversas consignas políticas, sinfónicas, satánicas, sangrientas o sexuales. El heavy metal sigue acaparando portadas, fondos musicales para anuncios, carteles...un inabarcable mercado paralelo de muñequeras, camisetas y remaches donde los sueños, húmedos y de gloria, nos llegan desde innumerables grupos.




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