Inconformista y experimentador, pocos son los músicos que, como Frank Zappa, pueden definir mejor la complejidad del rock, sus contradicciones y aciertos, su constante evolución, su sentido crítico y su integración en los cauces más consumistas. Articulista, dibujante, corrosivo letrista, virtuoso de la guitarra, productor, arreglista y compositor fecundo, Frank Zappa es sinónimo de respeto y provocación, de ruptura de moldes codificados y generalistas, de búsqueda de una creatividad ajena a modas contractuales. Pese a quien pese, este intérprete es una parte fundamental de la historia del rock.
Nacido en 1940, nuestro hombre provenía -según sus propias palabras- de una familia mortalmente aburrida. Hijo de un hombre capaz de cualquier trabajo y de su nada destacada esposa, el futuro fustigador de la moral conservadora, pronto cambiará unos poco estimulantes estudios por una música que le atrapó sin remisión mientras escuchaba la radio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario