lunes, 19 de abril de 2010

Soul: Aretha Franklin (II)

Aretha Franklin recogía las influencias de los cantantes que había conocido desde el púlpito de la iglesia de su padre, Ray Charles o Sam Cooke, entre otros. Sin embargo, y a pesar de tan grandes maestros, su compañía discográfica pronto dilapidará el talento de esta alumna aventajada haciéndole cantar desde jazz hasta música melódica o ambiental durante seis años que terminarán por convertir su presagiado éxito en puro espejismo. En 1966, veinticinco mil dólares y una carrera sin rumbo fijo tendrán la culpa de que abandone CBS para firmar con Atlantic Records, un modesto sello que ha crecido hasta convertirse junto a Stax, en el gran sello del soul.
Y lo que a partir de aquí sucede ya forma parte de la historia de la música: entre 1967 y 1972, Aretha Franklin escribe el capítulo más brillante del pop negro con una decena de álbums llenos de ruido y furia, de pasión y ternura, una larga serie de canciones magistrales y, sobre todo, una multitud de momentos imborrables que la convertirán ante los ojos del mundo en lady soul.


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