domingo, 25 de abril de 2010

Jazz Rock: los hijos necesarios / Miles Davis (III)

De su nuevo estilo irresistible e irreversible, Miles Davis sacará aceptables rendimientos, sobre todo con grabaciones en directo que constituyen un testimonio parcial de las numerosas apariciones del músico en conciertos multitudinarios donde ya recibe el mismo trato que las estrellas del rock. Tras el éxito total abrirá un largo paréntesis de silencio por problemas de salud que se complicarán debido a un accidente de automóvil para a finales de los setenta regresar con una música más sencilla y una apariencia más abigarrada, como si quisiera a su más de cincuenta años competir en imagen con los guapos de su raza. Sus partidarios celebrarán discos llenos de inteligencia y modernidad, una onda por la que Miles Davis seguirá deslizándose mientras se hace fotos preciosas, pinta dibujos llenos de color para las portadas de sus discos, toca canciones de artistas del pop como Michael Jackson o Cindy Lauper y sigue siendo un individualista para el que no hay estilos ni músicas, solo individuos a los que ofrecer su talento.


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