miércoles, 21 de abril de 2010

Rock Progresivo: Pink Floyd (IV)

Pero Syd Barret será tan progresivo con su deterioro mental como lo es con su creatividad, algo que impulsará su necesario recambio, David Gilmour, un talento mucho menor y en el que nadie parece confiar para la recuperación del grupo. Afortunadamente, será entonces cuando Roger Waters emerja como cerebro de una nueva estrategia capaz de mantener las expectativas. Al principio de esta nueva etapa y con los sesenta a punto de extinguirse, aceptarán encargos de bandas sonoras al tiempo que aprovechan la experiencia para componer las canciones de su próximo trabajo: un disco de largas y descriptivas canciones grabadas en directo, lleno de densas atmósferas, etéreo, hipnótico y con mil trucos imprevistos y espectaculares: muchos de sus seguidores no se cansarán de escuchar el sonido de un insecto revoloteando entre los surcos del disco hasta ser aniquilado. ¿Un proyecto curioso? Más bien Ummagumma, que así se llama el disco, se trata de un álbum mítico que pese a no vender muchas copias, consolida a Pink Floyd como uno de los grupos más influyentes de la década próxima a ser estrenada. Todo monumental, a lo grande.


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