jueves, 29 de abril de 2010

Heavy metal: Van Halen (I)

Durante los ochenta, el heavy metal vivirá un desestabilizador dilema con la palpable pérdida de fiereza rítmica y virulencia estética: se trata además de un peaje que habrá que pagar para entrar en los grandes circuitos de las emisoras de radio. Una concesión que se traduce en un rock de agradable digestión al gusto de los estudios demográficos de la industria discográfica. Una tentación demasiado golosa. Sin embargo, a pesar de los millones generados por las nuevas hornadas de estudiadas melenas, esto no impedirá que surjan nuevos guerrilleros capaces de descubrir el placer de subir el volumen sintiendo como los dedos generan olas de sonido mientras alguien vocifera calentura y otras frustraciones: esos que seguirán haciendo del heavy metal un genero no respetado, pero donde si se respeta a sus grupos. Como Van Halen, cuarteto capaz de poner de acuerdo tanto a la crítica como al aficionado, y con un líder, David Le Roth, con el que resulta difícil no simpatizar por su sentido del humor y su desfachatez.


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