Pocos serán los grupos y solistas que se atrevan en aquel momento a violar el tabú. En 1970, The Kinks habían colocado en lo alto de las listas Lola, una jocosa historia de un inocente seducido por un travestido en el barrio chino londinense: algo nada escandaloso si lo comparamos con el aluvión de exuberantes animales de gran colorido que invadirán el top británico en la primera mitad de los años setenta. Serán grupos que para contentar a un público tierno que nada entiende de los laberintos del rock sinfónico de la época, exhibirán brillantes atuendos mientras martillean ritmos de batalla para canciones chillonas. Una irrupción de color, de fantasía y de provocación que conseguirá arrastrar a las masas juveniles.
Es el glam rock, término que engloba a todo artista de vestimentas resplandecientes durante el periodo 1971-1976 y cuya mayor parte estará orientada a las ventas masivas de discos sin más, como Sweet, Slade o Gary Glitter. Por suerte, otros sobrevivirán al nuevo género con una visión propia del momento como Marc Bolan, Elton John, David Bowie, Queen o Brian Ferry.
No hay comentarios:
Publicar un comentario