En sus discos se alternan sucios espasmos rockeros, guiños "nuevaoleros" y baladas de un poder calorífico capaces de derretir el hielo con esa voz única, algo macarra y poco educada, pero llena de fuerza y de verdad. Esa voz que Rod Stewart se machaca sin tecnicismos y con la que canta y encanta, se mueve y conmueve.
Visualmente nunca será un ejemplo de distinción. Pelos de alambre, bufandas delirantes, estampados de leopardo, ropas escandalosas, mirada desafiante...Se ganó a pulso el título de hortera exuberante. Proclive a las borracheras colectivas, políticamente conservador, apologista del confort, coleccionista de rubias y dado a los más inusitados caprichos, Rod Stewart ha llegado hasta nuestros días con ese misterio sagrado que únicamente los grandes como él conocen: dar vida a una canción sin ser héroe de nadie ni de nada. Siendo simplemente un cantante de rock capaz de fascinar a cualquiera solo con su trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario