viernes, 23 de abril de 2010

Rock Progresivo: Yes (II)

Las actuaciones de Yes estaban rodeadas de una gélida ambientación para una música eminentemente futurista que poco o nada tiene que ver con la realidad de la calle. Se trataba más bien de sublimes fantasías con las que abrir las puertas de un delirio colectivo, y que casi siempre tendrán como inicio el órgano de Rick Wakeman, otro de sus notables componentes. El origen de esta pretensión del grupo reside sobre todo en lo adelantado que resulta su sonido para el tiempo que les toca vivir, siendo capaces de encerrar en un solo disco tantos ritmos, melodías, atmósferas e ideas como las que hoy se emplearían para componer cien. Su capacidad de trabajo y el inagotable nacimiento de nuevas composiciones, les convierte en uno de los escasos grupos en la historia del rock capaz de grabar un triple álbum sin que nada de lo oído en él suene a relleno. Sin embargo, este prolífico exceso de imaginación acabará volviéndose en su contra, pues los continuos cambios de formación debidos a la irresistible tentación de cada uno de los miembros de Yes a grabar en solitario, harán que a finales de los setenta sus trabajos vayan descendiendo en calidad y en algunos casos rocen el ridículo.


No hay comentarios: