Incansable, aún habrá un último y deseperado intento de conquistar América con un nuevo álbum en solitario donde se rodea de músicos de sesión norteamericanos para una vez más, pasar inadvertido. Octubre de 1978 es el momento en el que Brian Ferry decide resucitar Roxy Music. La evidencia ya no le permite usar otra jugada. Paradójicamente, lo que pudiera parecer la vuelta de un derrotado se convertirá en la mejor música de su carrera: una trilogía de música inteligente y sofisticada, no tan atrevida como la de sus comienzos pero de altísima calidad, y con la que volver, a lo más alto de las listas. Hasta 1983, año en que una multitudinaria gira -con grabación de disco incluida- cerrará definitivamente la triunfal segunda etapa de Roxy Music.
Por el momento, Brian Ferry es ahora un señor mayor, respetado, feliz y aburrido a un tiempo, que en sus actuaciones sigue sonando igual que siempre: como si en el horizonte se vislumbrara un nuevo resucitar de su refinado hijo predilecto.
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