Doble mérito para un artista que sabe imprimir a cada momento su fuerte huella creativa, un tipo que se curte sacando provecho de los momentos adversos. Ya en su infancia, y a consecuencia de un fuerte golpe en el transcurso de una pelea escolar, casi perderá el ojo izquierdo: lo salvará a costa de sacrificar gran parte de su visión, pero a partir de ese momento su pupila inmóvil lo marsa de por vida. La diferencia como orgulloso signo de distinción será el primer detalle de su afirmación personal.
David Robert Jones nace en Londres en 1947 en el seno de una familia pequeño burguesa asentada en un barrio obrero. Desde muy temprana edad y por imposición paterna, comenzará a tocar el saxofón y a interesarse por el jazz y la filosofía budista. Influenciado por su hermano mayor pronto abandonará la escuela para iniciar trabajos de dibujante publicitario. Son tiempos en que su acercamiento a la música se realiza desde una perspectiva meramente estética.
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