jueves, 29 de abril de 2010

Heavy metal: Van Halen (III)

Alardeando de que ninguna de sus canciones ha sido grabada a menos de 85 decibelios, Van Halen supo dar al concepto canción el valor que se merece. Sus inmensas ventas les permitieron tomarse libertades estilísticas como el uso de sintetizadores y un acercamiento al pop, algo normalmente prohibido en el heavy metal. Tras una superlativa y bestial gira en 1984, año de su apoteosis, David Le Roth, deportista, fanático de las artes marciales y aventurero impenitente, se embarcará en unos años sabáticos que le llevarán de safari por Latinoamérica. A su regreso, la idea de grabar en solitario tomará forma en 1986, hecho que conduce a su divorcio con el resto de la banda a pesar de que su autodidacta trabajo solo obtiene una tibia acogida. Su sustituto, un cantante de garantías y estrella del heavy metal por méritos propios como Sammy Hagar, no conseguirá relanzar al grupo. 1987 cerrará su apabullante trayectoria de grupo divertido, brutal e imaginativo. Un nombre imprescindible para captar la dimensión circense del rock.


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