La contribución de músicos criados en la propia Nueva York y con infancias impregnadas de otras sonoridades, resultará decisiva para la implantación de la salsa. Con residencia en el Bronx neoyorquino, de origen puertorriqueño pero nacido en Norteamérica, podemos encontrar a Eddie Palmieri, pianista de personalidad carismática que en los primeros sesenta y con su primera banda, La Perfecta, reflejará la dureza de las calles con una música que llamará poderosísimamente la atención que todos aquellos que la pisan y que, conocedores de primera mano de la jungla urbana, la disfrutarán sin límite. Disolverá el grupo en 1968 para decantarse hacia experimentos más marginales, sofisticando en demasía la instrumentación de sus composiciones hasta fronteras próximas al sinfonismo y al jazz. De su profundo conocimiento de la tradición y de una ferviente admiración por las técnicas pianísticas con tintes caribeños, surgirán trabajos de gran interés que se prolongarán hasta mediados de los setenta, introduciendo en ellos una personal visión del swing norteamericano.
lunes, 31 de mayo de 2010
Rock: sonidos del mundo; Salsa (III)
El derrocamiento en Cuba de Batista y su dictadura traerá consigo una densa y prolífica corriente migratoria de músicos cubanos hacia las sureñas costas norteamericanas para, en busca de un maná prometedor, recalar pronto en Nueva York. Entre toda esta legión de grandes intérpretes y las nuevas generaciones surgidas en los barrios marginales de la gran manzana, se terminará por empedrar con lustre y esfuerzo, ese camino que eclosionando de un nuevo ritmo bautizarían como salsa.
Bajo las incontables discusiones que encierra el significado de este término a la hora de denominar el nuevo género, aparece una música que no es otra cosa que una digna y sincera reedición de la tradición musical afro-cubana en un medio urbano como lo es la más gigantesca metrópoli occidental. Sus textos se adaptarán a las situaciones sociales y políticas de cada uno de los barrios pobres por donde se extiende con asombrosa facilidad. Se dejará a un lado el bucolismo, en favor de la reivindicación y los retratos urbanos.
Rock: sonidos del mundo; Salsa (II)
Aunque se cita a España como trasfondo histórico, la verdadera exportadora de la latinidad musical y fuente por entonces de ese toque español, será la bella Cuba. Desde la música tradicional culta, al rock, nada -ni el jazz, ni el blues o el pop contemporáneo, se ha visto libre de su dosis de latinidad. Cuba se erigirá como astro central de estos nuevos ritmos mientras que Puerto Rico, Colombia, Santo Domingo o México asumirán el nada despreciable papel de planetas menores. Los años treinta contemplarán la introducción de la música cubana como sub-estilo de éxito en la corriente global de la música popular norteamericana. Los cuarenta alumbrarán la cálida y creativa fusión conocida como jazz latino. En los cincuenta, la emergente cultura rock incorporará pinceladas latinas desde sus primeros pasos; maracas, rumbas y aromas caribeños desembarcan a través de las costas de Florida y Nueva Orleans sin complejo de inferioridad alguno. Los años setenta se presentarán agitados en lo político y un tanto pragmáticos en lo musical.
Rock: sonidos del mundo; Salsa (I)
Desde el Caribe también se exportará para el resto del mundo lo que en un principio, y por la proximidad geográfica de colonias que estuvieron a su amparo, se llamó en Estados Unidos "spanish tinge", el toque hispano. Se trataba simplemente de la inclusión en los temas del más variado origen musical, de ritmos, timbres, fraseos o instrumentación de origen afro-latinoamericano o afro-cubano, algo que terminaría por consolidarse y que hoy en día se ha infiltrado con total normalidad en todos y cada uno de los rincones de la música popular.
Se dice que las primeras acuñaciones de este término ya aparecían en el primitivo jazz, estilo que ya introducía desde los años veinte elementos españoles en sus melodías. Aunque no demostrado fehacientemente, de este hecho si que queda una indiscutible constancia a poco que prestemos atención a algunos de los trabajos de de aquellos grandes músicos de este género como Louis Armstrong, Duke Ellington, Chick Corea, Dizzy Gillespie o Miles Davis.
viernes, 28 de mayo de 2010
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (VII)
A pesar de su acercamiento a la política, Bob Marley no creía en ella. Estuvo en África invitado a los festejos por la independencia de Zimbawe y allí no vio el paraíso prometido. Serán tiempos en que ante tal descubrimiento, su mensaje, convertido en algo más espiritual que terrenal, apenas podrá ser escuchado. En 1980 Bob Marley no se encuentra bien y el diagnóstico no puede ser más terrible: se le ha descubierto un tumor cerebral maligno que sus amigos mantendrán en secreto -se lanza el bulo, casi leyenda urbana, de que se está rehabilitando de una antigua lesión en un pie tras un partido de fútbol- mientras recibe tratamientos de todo tipo en Nueva York, Florida y México. En un desesperado intento por salvar su vida será trasladado a una clínica alemana donde sus médicos tan solo podrán confirmar que ya no hay esperanza alguna. En la travesía que cruzando el Atlántico le trae de vuelta a su casa, su corazón dejará de latir durante su escala en Miami. Sin embargo, durante años se insistirá en que su muerte tuvo lugar en la tierra que le vio nacer. Sea como fuera, se cuenta que ese día rayos y relámpagos rasgaron los cielos de Jamaica.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (VI)
En su música hay sensualidad y brasas de insurrección, una profundidad de sentimientos que Bob Marley desgrana con su voz diminuta, arropado por los maravillosos coros femeninos de las I-Threes y envuelto en una pegajosa neblina musical de bajos omnipresentes, rasgaduras de guitarra, subrayados de viento y metal, y engrudo de teclados.
Además, otra cosa que no se le podrá negar es carisma. Una figura enjuta que en el escenario parecerá poseída por fuerzas ancestrales. Resistirá los embates de la fama sin ceder un ápice en sus creencias, discutirá con los que no acepten la divinidad del emperador etíope Halie Selassie -según los "rastas" profeta en la tierra de su dios- y recorrerá todos los países sin que los agentes de aduana descubran sus reservas de marihuana. Un elegido que en 1976 sufrirá en su casa el asalto de unos pistoleros que disparan contra él, su mujer y su mánager. Sobreviven y el ataque queda envuelto en el misterio; venganza por unas deudas o represalia por su apoyo al gobierno socialista serán algunas de las hipótesis.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (V)
Pero ya establecidos con su peculiar sonido en los circuitos del rock, pronto surgirán los primeros conflictos terrenales y espirituales. En el transcurso de su gira de presentación en el Reino Unido y en medio de una expectación que roza el apoteosis, The Wailers retornarán precipitadamente al calor de su isla y de su gente al interpretar la aparición -además caída del cielo y jamás contemplada por sus ojos- de la nieve como una señal de que su Dios desaprueba tal aventura. Tal será la psicosis creada, que al poco tiempo The Wailers se separan. Bob Marley, que por aquel entonces reconoce haber ganado en eficiencia y profesionalidad, decidirá seguir en solitario.
En su nueva andadura sus trabajos seguirán teniendo el suficiente magnetismo para convencer a un público acostumbrado por aquel entonces a ritmos premiosos y canciones triviales. Trabajos con los que casi toda la música que se hace en la última mitad de los setenta en cualquier capital del rock, quedará empequeñecida por el fenómeno que supondrá tanto la música como la figura de Bob Marley.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (IV)
Chris Blackwell, jamaicano de piel blanca y fundador de Island Records, quedará impresionado por aquella música rebelde de gargantas afligidas, bases esponjosas e inmensa fuerza interior. No pasará mucho tiempo hasta que se decida a lanzarlos internacionalmente a través de su compañía, pero la tarea no se presenta fácil; The Wailers cantaban en un inglés extremadamente hermético, expresaban una realidad muy localista y tenían un estilo musical y de conducta que no gozaban de demasiado respeto más allá de su reducido círculo de seguidores. Aún así, y buscando la dignidad necesaria para aquel producto, The Wailers obtendrán todo tipo de lujos; calculadas campañas de promoción, portadas cuidadas, cantidades de horas de estudio...
En 1973 publicarán sus dos primeros trabajos bajo la atenta mirada de su mentor. Para muchos serán simplemente un par de disparos al aire que pasan muy lejos de la diana. Sin embargo, su densidad emocional no parece pasar inadvertida a los oídos más exigentes. Basta con decir que entre sus canciones se encuentra una joya que más tarde también convertirá en clamoroso éxito el mismísimo Eric Clapton.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (III)
En 1966, año en el que contrae matrimonio, Bob Marley decide emigrar de forma ilegal Estados Unidos; no hará falta que lo pillen las autoridades para volver a su tierra, pues pronto descubre que no ha de encontrado la tierra prometida y decide volver a su ciudad. Recuperando su grupo, grabarán bajo el nombre de The Wailers orgullosos discos donde ya es apreciable la consolidación de la música reggae. Al mismo tiempo, Bob Marley trabajará en solitario bajo la producción de Johnny Nash; él será quien se lo lleve a Europa por primera vez aunque sin que ocurra nada. A su vuelta será detenido por fumar marihuana, y los meses que pasa en la cárcel reafirmarán su ideología "rasta", renegando y volcando su ira mística contra un sistema social impuesto por el hombre blanco, y que les niega la libertad. Tal vez sea ese ansia de libertad la que conduzca más tarde a The Wailers a independizarse y formar su propio sello discográfico. Ampliando su sección rítmica, sus nuevos trabajos serán desafiantes grabaciones que hablan de represión, de ira, y del poder balsámico de una música nacida en la parte más pobre de la ciudad.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (II)
Llegó al mundo en 1945, resultado entre un malcarado capitán de barco inglés y la hija de un acomodado labrador local. No verá muy a menudo a su progenitor, quedando al cuidado de sus abuelos maternos y creciendo en un ambiente extremadamente religioso y rodeado de amuletos. Terminados los estudios primarios buscará trabajo como soldador, coincidiendo en un de ellos con Desmond Dekker, quien viendo su desmedido interés por la música terminará por presentárselo a su productor. Los primeros resultados en solitario serán más bien insatisfactorios, por lo que en un cambio de estrategia decide compartir los destartalados escenarios con otros buscavidas como él. Pronto formará The Wailing Wailers, un primerizo quinteto más tarde reducido a trío y que cuenta en sus filas con otra futura estrella del reggae, de nombre Peter Tosh. Destacarán con algún que otro himno bien recibido por gente marginal y con problemas con la ley, y sobre todo con bellas piezas cargadas de erotismo. Pero el éxito en una isla diminuta y distante del mundo como Jamaica no da para mucho.
Rock: sonidos del mundo; Reggae; Bob Marley (I)
El 21 de mayo de 1981 Jamaica bajó la voz. Sus ritmos se convirtieron en murmullos. Su música en un lamento. Se enterraba a Robert Nesta Marley, relámpago luminoso llegado desde el trópico al universo del rock, el más célebre jamaicano de cuantos haya nacido, y al que los cinco continentes y sus respectivos océanos conocen como Bob Marley. Su cadáver, custodiado por policías blandiendo porras, unió a políticos y sacerdotes de las más diferentes confesiones, "rastas" de extrañas vestimentas y ciudadanos con traje y corbata. El cortejo lo trasladará a su lugar de nacimiento, el valle de las Nueve Millas, hoy convertido en mausoleo, para despedirse de él. En el último momento su viuda depositará una rama de marihuana sobre el féretro, desafío final a las autoridades que en aquel momento discutían los planes para erigirle una estatua y lanzar una serie de sellos conmemorativos del principal introductor del reggae y la cultura "rasta", a la vez que verdadero símbolo para los pueblos negros marginados por el estigma blanco de la esclavitud y el olvido.
Rock: sonidos del mundo; Reggae (VII)
Burning Spear, devoto y poco sofisticado, es otro avanzado discípulo del reggae, de reputación casi mítica y cuyos trabajos constituyen una especie de monótono canto religioso. Tras unos primeros años en los que el éxito parece caminar en sentido contrario al suyo, una mística y sobrecogedora colaboración con un "pinchadiscos" local acabará siendo distribuida, ante la fascinación del público, por la potente Island Records.
En sus filas encontraremos también a Jimmy Cliff, musulmán, pionero del ska y de confusa trayectoria. Emigrado al Reino Unido se consagrará mundialmente con la balada Many rivers to cross, tema socorrido donde los haya y presencia continuada en las más diversas campañas publicitarias y todo recopilatorio romántico que se precie. Inspirado para encadenar pegadizos estribillos, consolidará además una reputación de buen compositor, casi un héroe nacional. Sin embargo, su miedo al encasillamiento acabará por desviarlo a un apasionado soul que ha transformado su carrera en errante e indecisa.
Rock: sonidos del mundo; Reggae (VI)
Otro destacado, Peter Tosh, se dará a conocer como miembro original de The Wailers hasta 1974, año en el que abandonará el grupo para convertir la legalización de la marihuana en uno de sus caballos de batalla. Cosechando prohibiciones y demandas, y amparado en la admiración que The Rolling Stones sienten por The Wailers, en 1979 fichará por la discográfica de Mick Jagger y Keith Richard para terminar desacreditándose en posteriores trabajos en los que intenta acercarse al rock.
Otro triunfador será Eddy Grant, líder de The Equals, y que en 1972 abandonará el grupo para concentrarse en el proyecto de creación de una nueva compañía discográfica absolutamente poseída y dirigida por negros; desde Ice Records presentará su primer trabajo en solitario consagrándose como un artista con mucho que comunicar desde unas raíces muy sólidas. Tal vez su música no fuera del todo reggae, pero indudablemente, la apabullante sección rítmica de sus canciones era jamaicana.
jueves, 27 de mayo de 2010
Rock: sonidos del mundo; Reggae (V)
La sección rítmica más importante del reggae y tal vez del mundo, la constituirá Sly and Robbie. En los setenta, el batería jamaicano Sly Dunbar se presentará sin demasiadas pretesiones a una audición promovida por una multinacional discográfica, y que terminará en un gran éxito internacional para sus intereses. Un éxito que no solo le proporcionará trabajo, sino también una incuestionable reputación como músico de estudio. Así será como conozca al bajista Robbie Shakespeare, formando desde entonces un tándem que ha acompañado a todos los grandes del género. Aparte de su actual renombre como productores, se les puede considerar artífices de los discos de todas las estrellas del rock que han acudido a algún estudio de grabación en el Caribe en busca de un buen, sólido, inconfundible e irresistible acompañamiento rítmico.
Otros que entienden del ritmo son Third Wolrd, sexteto que se dará a conocer como telonero en una de las giras británicas de Bob Marley. Colaboradores de gente como Stevie Wonder, su reggae se entremezcla con el soul y el funky, sonido que desde finales de los setenta les abrirá un hueco en las discotecas.
Rock: sonidos del mundo; Reggae (IV)
Para cuando lleguen los setenta, el reggae ya habrá logrado su mayoría de edad. El público ha descubierto al fin su faceta de música comprometida - y sus señas de identidad- y abre sus puertas a un sinfín de artistas jamaicanos, poseedores todos ellos del increíble legado que esta isla caribeña ha reportado al mundo del rock. Pronto aparecerán los primeros peinados "rasta", las banderas de Jamaica y la marihuana, de la mano de gente como The Black Uhuru, que surgidos en 1975 mantendrán siempre una alta conciencia de negritud a pesar de abandonar Island Records y fichar por Virgin. O como Dennis Brown, adolescente prodigio de clase media convertido en uno de los autores más respetados en los setenta y ochenta; gran autor y cantante, no hay duda de su talento cuando se escucha alguna de sus canciones. O Gregory Isaacs, el más sensual, dulce e intimista de los cantantes de reggae; una especie de estrella nacida en el guetto capaz de emocionar a las más fervientes audiencias, quienes conocedoras de todas sus canciones, apenas le dejarán cantar en sus actuaciones.
Rock: sonidos del mundo; Reggae (III)
Chris Blackwell había comenzado en los años cincuenta con una pequeña compañía discográfica llamada Starlight, con la que grabaría dos primeros discos que a su vez se convertirían en éxito más allá de Jamaica, previo salto del Atlántico. Subiendo como la espuma, pronto podrá establecerse a nivel internacional e independizar su nuevo sello, Island Records, haciéndolo crecer hasta, con los años, convertirlo en el gran imperio musical que hoy representa.
Conseguido el salto cualitativo del reggae al Reino Unido, allí, el atractivo de esta nueva música será irresistible para los compradores de discos y los locutores de las más populares emisoras de radio. Pero sobre todo, paradójicamente y sin aparente explicación para ello, para los miembros de una nueva y peligrosa tribu urbana en la que sus jóvenes miembros, vestidos con ropas militares y luciendo rapadas sus cabezas, sembrarán el terror en los barrios periféricos de Londres hacia 1968 y 1969: los skinheads, locos consumidores de cerveza y reggae, encumbrarán además a la primera estrella que conocerá el género, convirtiendo a Desmond Dekker en su artista favorito.
Rock: sonidos del mundo; Reggae (II)
Las primeras estrellas locales jamaicanas seguírán imitando las formas musicales americanas, pero esta vez con gran repercusión, por lo que pronto surgiría una fascinante maraña de compañías y productoras independientes de minúsculas proporciones que en un mismo edificio instalaban sus oficinas, su precario estudio de grabación y la tienda en donde vendían sus discos. Este precursor sonido local que va adquiriendo personalidad propia -a pesar de sus principios desenfrenados- será bautizado con el nombre de ska. En 1967 se tornará menos veloz, ganando en suavidad tanto en su música como en sus letras. Por primera vez se acuñará el término reggae y, aunque para entonces las diferencias estilísticas de todo el sonido original de Jamaica serán confusas, solo la forma de bailar este nuevo ritmo será suficiente para distinguirlo.
Si embargo, será un blanco llamado Chris Blackwell, jamaicano y heredero de una familia de hombres de negocio, el principal responsable de que el reggae llegue a un público mayoritario
miércoles, 26 de mayo de 2010
Rock: sonidos del mundo; Reggae (I)
El reggae será sin duda alguna la música que más rápidamente asimilarán norteamericanos y británicos, siendo tal vez Eric Clapton y su magistral y respetuosa interpretación del I shot the sheriff de Bob Marley, el que acabó por abrir los ojos de mucha gente.
El reggae, la música moderna de Jamaica, empezará a tomar cuerpo en los primeros años setenta por pura necesidad. Antes, desde 1962 y tras conseguir esta isla caribeña su independencia del Reino Unido, el rock and roll americano la dominará musicalmente a causa de la constante emigración de ida y vuelta -los americanos no aceptaban de buen grado a los jamaicanos y estos aguantaban poco tiempo fuera de su paraíso- a los Estados Unidos. Esto, unido a la facilidad con que se sintonizaban las emisoras de radio de Tejas, Florida y Nueva Orleans, obligará a los jamaicanos a espabilarse y crear sus propias producciones si querían seguir escuchando sus sonidos ancestrales y favoritos, erradicados por aquel entonces y a merced de nuevos tiempos y modas que amenazan con hacerlos desaparecer.
Rock: sonidos del mundo (III)
Nuevas músicas para el viejos mundo que las recibirá con los brazos abiertos. En el Reino Unido y a mediados de los setenta, surgirán los primeros grupos que toquen y bailen ska, otro ritmo jamaicano que causará furor entre la juventud desencantada y algún que otro grupo de iluminados con fuerte carga política. A sus horizontes también llegarán otros aires procedentes del Caribe y de África. Uno de los más claros ejemplos lo representará Paul Simon, alma máter de Simon & Garfunkel que ya en solitario injertará a su música bases rítmicas africanas.
En otra parte del mundo, en el estado norteamericano de Tejas, su proximidad con México se convertirá en campo de intuitiva cohabitación entre avispados músicos chicanos y anglosajones. Ya no vale hablar de imperialismo cultural. El mundo ha quedado reducido a una aldea global gracias a las telecomunicaciones; el rock y sus equivalentes en otras sociedades y latitudes ya no pueden estar ajenos a lo que hacen sus vecinos. El pillaje de ideas será mutuo, inevitable, sobreentendido y tan colosal en dimensiones que necesitará de explicaciones más sofisticadas para su entendimiento.
Rock: sonidos del mundo (II)
Nunca ha sido ajeno el rock a todos esos murmullos situados más allá de sus fronteras naturales. Desde 1966, cuando The Beatles y otros músicos británicos cayeron bajo el hechizo del músico y gurú indio Ravi Shankar, el rock ha recibido periódicamente transfusiones de sangre exóticas. En la mayoría de los casos se tratará de apropiaciones hechas con mayor o menor rigor, con desparpajo o sutilidad, pero en cualquier caso ofreciendo el justo color a una música que necesita de la continua novedad para seguir seduciendo.
Confeccionar una lista exhaustiva con todos aquellos deudores se haría interminable. Santana difunde con maestría los encantos de la salsa y la percusión. El reggae desengrasa los esquemas rítmicos del rock abriendo la mente a grupos de éxito mundial como The Police. Peter Gabriel gusta de usar ritmos brasileños y africanos como base para algunas de sus composiciones. Los Talking Heads también se aproximaron al continente africano, lo mismo que su líder, David Byrne, en cuanto decide independizarse...además de poseer un oscar por la banda sonora de El último Emperador - junto a Ryuchi Sakamoto- con los sonidos más orientales que podamos escuchar en vinilo.
Rock: sonidos del mundo (I)
Que el rock es un género musical aceptado universalmente, es algo que nadie en su sano juicio puede poner en duda. Sus técnicas, instrumentos y conceptos han logrado empapar la música que se hace en los lugares más lejanos y remotos del planeta. Un viaje de continuas idas y venidas cuyo influjo ha conseguido de forma manifiesta que el rock acepte la inspiración de sonidos como la salsa, el reggae o los más variados sones brasileños o africanos. Y aunque tan solo el mencionado reggae, sobre todo de la mano de su profeta Bob Marley, haya conseguido éxitos comparables en popularidad a los de otros estilos, no es menos cierto que muchas estrellas del pop y del rock se han beneficiado de los hallazgos de estos otros artistas menores.
El resultado será una amalgama de tradiciones tercermundistas y tecnología occidental, existente en todas las latitudes del planeta y capaz de afectar a los músicos que lo componen. Este choque de culturas engendrará monstruos fascinantes capaces de convertir en deleite cualquier incursión por las músicas del mundo.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (V)
La idea rondaba ya desde hace tiempo en la cabeza de Miguel Ríos: una aventura arriesgada de la que se sabia vencedor y que bajo el título de Rock and Ríos arrasará en 1982. Un doble disco grabado en directo que se convertirá en el acontecimiento del año. Plazas de toros y campos de fútbol -el mismo día que vino a Valencia yo me había sacado el carnet de conducir a los mandos de un Seat Ritmo- se llenaron de fieles seguidores, corroborando así su gran éxito profesional y comercial. Es sin duda su gran momento.
Sin embargo, al año siguiente su indiscutible popularidad no parece haber sido asimilada e incluso se aprecian conductas que nos avisan de que no sienta bien: las críticas a su nuevo trabajo serán feroces con cientos de disparates saliendo a la luz, y en donde se acusará al cantante de proteccionismo oficial, de demagogia y de escaso repertorio. Por suerte, desde entonces ha seguido aportando nuevos trabajos que aunque nunca acaban de convencer, siguen permitiendo que Miguel Ríos nos muestre ese desmesurado afán por gustar a todos siendo él mismo. Algo por lo que no sería justo condenarle.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (IV)
Sin embargo, los setenta representarán una mala etapa para Miguel Ríos. Sus nuevos trabajos, demasiado pretrenciosos, resultan también demasiado flojos. Una excesiva carga intelectual en sus letras y canciones parecen alejarlo del rock and roll: en un momento en que el peso del rock progresivo en España es demasiado enorme, Miguel Ríos, el único representante del rock español durante estos años, parece haberse olvidado premeditadamente de la faceta juvenil y callejera que su música siempre había representado. Consumado el fracaso a lo largo de la década, no es posible otra solución que no suponga replantearse su carrera. Del mismo modo, no cabrá en ella otra música que no sea el rock and roll. Expirando los setenta, en 1979, su álbum Los viejos rockeros nunca mueren
-una indudable declaración de intenciones- devolverá al hijo pródigo del rock, al tiempo que algunas versiones incluidas en él lo reconcilian con los más puristas. Vuelven a surgir buenos temas con los que se ganará la simpatía del gran público consumidor. En 1980, Rock and roll boomerang lo consolidará mientras llega la apoteosis.
martes, 25 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (III)
Llegados los últimos años sesenta, el pop español se presenta como una música con bastantes ambiciones gracias a gente como Los Bravos, Los Brincos o Los Pekeniques. Ya no se conforma con ser una mala copia y busca conjugar las particularidades locales con el original anglosajón. Las nuevas canciones de Miguel Ríos serán de las que mayor éxito obtengan, obligándole a profundizar en los orígenes de aquella música que tan buenas sensaciones le transmite. Quedará fascinado por los cambios aportados por el movimiento hippie, convirtiendo en necesidad el conocerlos de cerca. Y lo conseguirá gracias al afortunado éxito mundial de su Himno a la alegría, una excelente y vibrante interpretación sobre música sinfónica de Beethoven por la que es invitado a viajar a Estados Unidos para mostrarla al universo; su sueño se ha cumplido. De vuelta a España, sus sacudidas a lo Joe Cocker, sus camisas estampadas con estrellas y sus declaraciones pacifistas, nos avisan de que Miguel Ríos puede dominar durante las próximas décadas el nuevo lenguaje del rock.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (II)
Los casi cincuenta años de la carrera musical de Miguel Ríos han sido sobre todo una búsqueda continua -a través de numerosos reciclajes no siempre bien interpretados- de esa verdad del rock que un día llegó a España desde el mundo anglosajón. Su primer contacto con la música se establecerá a través de su trabajo en la sección de discos de unos conocidos grandes almacenes en su Granada natal. Allí descubrirá a Paul Anka, Elvis Presley y Ricky Nelson, para acto seguido y gracias a su buena voz, abrir las puertas de la discográfica Phillips en 1962 y comenzar a grabar canciones de un repertorio -verdadero prodigio de la ingenua modernidad del momento- que demostrará de modo irrefutable lo mal que se captaba por aquel entonces en España eso que llamaban rock. Con su nombre artístico, Mike Ríos, pronto se convertirá en la versión hispana del francés Johnny Hallyday o el italiano Adriano Celentano. Cuatro años más tarde recuperará su nombre de pila al tiempo que cambia de compañía en busca de una nueva etapa: la suerte todavía le es esquiva.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (I)
Revisando la producción musical española de los años setenta, se hace imprescindible recordar que el rock fue considerado una criatura sospechosa durante la última etapa de la dictadura franquista. Apenas se podía escuchar en directo, raras veces aparecía en televisión, estaba marginado en las emisoras de radio y no tenía el apoyo de las discográficas. Solo en algunos festivales de rock de la época, y con el pretexto de ofrecer música barata, se reunirán varios miles de chicos y chicas en plazas de toros, pabellones deportivos y descampados calcinados por el sol, para sentir la fuerza de tanto decibelio. Esta situación de acoso e indigencia solo empezará a remediarse en los días de la transición, pero quedando marcados todos los grupos y solistas que, hasta bien entrados los ochenta, carecerán de una infraestructura en condiciones. Es por eso que, si alejándose de esos primeros años setenta dominados por las canciones de verano en las que se canta hasta el hastío a la playa, el sol, el mar y las chicas, hay alguien que curtido en mil batallas anteriores puede representar ese cambio, ese es Miguel Ríos.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Barrabás
Otra curiosidad de aquellos años setenta en España, será el caso del grupo Barrabás, uno de los pocos grupos españoles que conseguirá entrar con cierta regularidad en el mercado europeo y norteamericano, pero que en España resultan prácticamente unos desconocidos. Tanto es así, que en el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, sus miembros serán tomados por "chicanos" o puertorriqueños. Barrabás fueron casi una versión progresiva de Los Brincos, si bien su productor decide lanzarlos con la idea de tomar el mercado internacional a través de ritmos calientes y bailables en una onda similar a la que por aquel entonces dominaba como nadie Santana. El éxito no se hace esperar y en 1972 dos de las canciones incluidas en su primer álbum entrarán el las listas de varios países europeos y americanos, llegando a ser número uno en Canadá. En 1974 conseguirán la cima de las listas norteamericanas, y en 1977, prestigiosas revistas especializadas, les elige como tercer mejor grupo funky del mundo. Poco después comenzará su decadencia, reorganización y posterior separación.
sábado, 22 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 70 en España; flamenco-pop (II)
En 1974, una rumba flamenca interpretada por Paco De Lucía solo con su guitarra española -Entre dos aguas-, se convertirá en un gran éxito popular capaz de interesar vivamente a infinidad de músicos y productores del rock mundial. Convertido a partir de entonces en el músico español más internacional del momento, este gaditano de Algeciras grabará con los mejores guitarristas clásicos del mundo, Al di Meola, John McLaughlin y Larry Corryel entre otros, siendo la estrella en docenas de festivales celebrados en los más importantes escenarios que pueden existir en los cinco continentes. Ese mismo año, e inspirado por el éxito de Las Grecas, se pasará al flamenco pop alejándose momentáneamente de sus brillantes acompañamientos para "cantaores" de la talla de Camarón de la Isla y Fosforito, o "folclóricas" como Rocío Jurado. Combinando la composición con la producción de otros artistas, su guitarra siempre permanecerá atenta y al servicio de las más diversas expresiones del flamenco. El también guitarrista Manolo Sanlúcar y el pianista Felipe Campuzano también explorarán pero con menor influencia y éxito, este particular universo.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; flamenco-pop (I)
Amado y odiado a partes iguales, sería injusto no dedicarle un apartado a uno de los hallazgos -aunque tal vez se trate de una simple transmutación- que más felicidad llegó a producir en los años setenta: el flamenco pop. Tras gente como Peret o Los Amaya, practicantes de lo que ya se conocía como rumba, aparecerán una serie de intérpretes como La Terremoto, Amina, Bambino, Los Chichos, Los Chorbos, Los Chunguitos y un larguísimo etcétera de grupos gitanos y payos que tomarán por asalto las listas de éxitos, inundarán gasolineras y mercadillos de "cassettes", y revolucionarán el mundo del rock nacional con canciones como "Te estoy amando locamente" del dúo femenino Las Grecas, tal vez el tema más popular de este estilo.
Se trata de grupos de rumberos y solistas que irán ganado adeptos y aficionados entre el público del rock, algunos intelectuales y su propia gente. Todo con un gran reconocimiento popular de gran repercusión gracias a historias de desamor, pasiones prohibidas, cruel realidad y gente débil y solitaria. Temas como la cárcel y las drogas formarán parte también de su repertorio, historias que aún se cuentan casi en voz baja pero que con los cambios políticos de finales de la década lograrán burlar la censura.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; Orquesta Mondragón
Una de las sensaciones de aquellos setenta será la desternillante, irónica, esperpéntica y provocadora Orquesta Mondragón, exquisita teatralidad sin complejos de la mano de su creativo líder Javier Gurruchaga, y que venidos desde el País Vasco triunfarán de forma irremediable en su particular asalto a esa bastilla llamada Madrid, por aquel entonces ciudad abierta a toda clase de vientos. Gurruchaga comenzó trabajando como botones en un banco de su San Sebastían natal para terminar convertido en el hombre espectáculo por excelencia del rock español. No solo deslumbrará con histriónicas adaptaciones al castellano de clásicos de Lou Reed, Mick Jagger o Ben E. King, sino que creará un estilo propio, hoy por hoy nunca superado; un animal de escenario que antes de terminar como actor de cine o presentador televisivo, trascenderá los límites del rock con abrumadora facilidad. Siempre supo rodearse de buenos músicos, de excelentes compositores y productores, de buenas chicas, de enanos y saltimbanquis, payasos y malabaristas, forzudos y mujeres barbudas. Desde 1979 hasta su desaparición, la Orquesta Mondragón representará como nadie el circo del rock; el mayor espectáculo del mundo en cada trabajo y actuación.
viernes, 21 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 70 en España; canción de autor
La dureza y agresividad de los grupos españoles de finales de los setenta, contrastará con el talante pacífico, fantasioso y soñador de las bandas progresivas de principios de la década. Grupos con una filosofía hippy de paz, amor y "chocolate" para soñar, que todavía seguían luchando contra la filosofía del éxito a cualquier precio impuesta por una nueva sociedad de "yuppies" y "trepas".
Son tiempos difíciles para grupos como Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, una especie de Crosby, Stills, Nash and Young a la española que no hallarán, ni suficiente eco entre los medios de comunicación, ni apoyo en el público. Y lo mismo ocurrirá con toda aquella gente que buscará una tercera vía entre el rock y la canción de autor, como Vainica Doble, Hilario Camacho, Cecilia o Luis Eduardo Aute. Mientras tanto, intérpretes de lo que se conoce como canción ligera coparán las pantallas de televisión y las emisoras de radio. Algunos de voces entre la espectacularidad y la armonía como Nino Bravo, Víctor Manuel o Mocedades y otros con almibarada y escasa voz como los eficientes y descafeinados Juan Pardo, Julio Iglesias o José Luis Perales.
jueves, 20 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock urbano (III)
Estamos en 1977. Un quinteto capitaneado por los argentinos Alejo Stivel y Ariel Rot, acaban de formar el primer grupo pop madrileño que consigue grabar y tener éxito. Sus primeras actuaciones tendrán lugar en patios de colegio y salas de baile, y su primer disco todos los defectos de la improvisación y la falta de recursos. Corregidas las deficiencias, el segundo trabajo será otra cosa. Un sonido pop brillante, fresco y contagioso que además les abrirá rápidamente todas las puertas a las que llamen: pósters, ediciones para coleccionistas, miles de colegialas con sus fotos pegadas en la carpeta, clubes de fans, representantes de lujo, portadas a todo color en las revistas, tratamiento de estrellas en radio y televisión...Tequila atraerá hacia el mundo del rock a grandes masas juveniles para poco después y sin motivo aparente, desaparecer del panorama musical. Precisamente cuando habían conseguido lo más difícil: un nombre, un sonido y una popularidad ganada a pulso y de la que ya no disfrutan con sus aventuras en solitario, si exceptuamos el paréntesis de éxito que supondrán Los Rodriguez, con dos de sus miembros -Ariel Rot entre ellos- en su formación.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock urbano (II)
Burning apareció a mediados de los setenta con una energía y un colorido deslumbrantes. Hijos incestuosos de gente como Rolling Stones, Rod Stewart o Chuck Berry, grabarán sus primeros discos en Gong Records, otra pionera de las discográficas independientes, y en donde su sonido y el hecho de cantar en inglés supondrán una auténtica y total marginación. Por suerte pronto cantarán en castellano y con éxito, hasta el punto de que alguno de sus temas compuestos a finales de los setenta para películas de cierta repercusión, son hoy verdaderos himnos. Como lo es considerado su repertorio de baladas y rock and roll. Hoy permanecen en la retina como unos clásicos del rock madrileño.
Con parecido ambiente se subió por primera vez a un escenario Jose Ramón Martínez, personaje prototípico de un punk deshonesto y convertido de la noche a la mañana en Ramoncín, "el rey del pollo frito". Su momento fue el de un Madrid agitado por los ecos del -verdadero- punk londinense y la rabia de los grupos marginales y desesperados de su extrarradio. Traicionó los principios pregonados fichando por una multinacional e imponiendo su personalidad y su ego por encima de las etiquetas del momento. Tras su retiro musical, hoy sigue navegando entre las poco profundas aguas de la intelectualidad televisiva y luchas contra invisibles molinos de viento en una batalla que se antoja perdida.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock urbano (I)
En los setenta, España también se verá sorprendida por el rock urbano, estilo que día a día se irá haciendo más duro y consciente de su poder, sobre todo en las grandes ciudades y en especial Madrid. Como desenterrando una imaginaria hacha de guerra, serán muchos los grupos que estén dispuestos a sostenerla en apoyo de gente como Coz, Leño, Asfalto, Topo, Ñu y una larga lista de bandas que interpretan una mezcla de rock progresivo y sinfónico escasamente imaginativo que, sin embargo, servirá de embrión al popular heavy metal español de los ochenta, década en que estos grupos explosionarán definitivamente -la mayoría bajo el sello independiente Chapa- llenando polideportivos y logrando sus primeros discos de oro.
Otros como un Ramoncín provocador, o unos Burning excitantes, emergerán entre comparsas de cierto prestigio como Tequila, para crear años más tarde el caldo de cultivo propicio de otro estilo propio de la época: la nueva ola.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (VI)
Está de más decir que Veneno no tuvieron el éxito de Triana, Alameda o cualquier otro bienaventurado del rock andaluz. Sus actuaciones eran un imposible, sus medios un desastre, sus campañas promocionales la mínima expresión y la voz de su cantante Kiko Veneno de lo peor educada. Además la mezcla era extremadamente fuerte: historias de la otra Sevilla, la de los delincuentes, las cucarachas, los gitanos y los drogadictos contadas por sus propios protagonistas con guitarras destempladas y tono desvergonzado. En 1982 la historia ya no da para más y Kiko Veneno lo intentará en solitario sin que el gran público se de por enterado. En su retiro y en 1987, convertirá a la cantante Martirio en una revelación mientras sus intentos de regreso no tienen algo de trascendencia hasta mediados ya, de los noventa.
Por su parte, los gitanos de Veneno, Rafael y el admirado, simpático y carismático -hoy en solitario abrazado a una guitarra con la que enamora interpretando blues- Raimundo Amador grabarán sus propios discos bajo el nombre de Pata Negra, tan irreverentes y mágicos como cabía esperar.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (V)
Al hilo de la popularización de este sonido "con acento" surgirán formaciones como Imán, Guadalquivir, Medina Azahara, Mezquita o Alameda; estos últimos capaces de vender 100.000 copias de su primer trabajo. A finales de los setenta, la comentada explosión del punk y el descubrimiento de la "nueva ola" relegarán definitivamente al rock andaluz al museo del folclore. Son tiempos en que el necesario revulsivo para las mentes adormecidas de aquellos tiempos vendrá de la mano de gente como Veneno y Pata Negra, un perfecto contrapunto a los tópicos y típicos esquemas de la música realizada hasta entonces; sobre todo Veneno, cuyo primer y único trabajo supuso todo un aldabonazo para la época.
Aparecieron en 1977 de la mano de CBS y con todas las precauciones que toma una multinacional cuando tiene un producto extremadamente peligroso en su catálogo: para empezar modificó la portada original de modo que no se notara que el nombre del grupo estaba grabado sobre hachís. Y para rematar, lo distribuyó como si realmente de veneno se tratara.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (IV)
A modo de homenaje, en 1985 se publicará el álbum póstumo de Triana, que aprovecha unas cuantas canciones que han quedado grabadas y a las que se le añade una potente instrumentación. Su guitarrista lo intentará en solitario y con idénticas pautas a las del grupo, pero tras dos trabajos, 1987 marcará el final del trayecto.
Aunque no puede decirse que hicieran una música bailable y divertida, Triana se convirtió en acompañante ideal para ese "hippismo" retardado que se desarrolló en España desde la mitad de los setenta hasta los primeros ochenta, y al que se apuntaron jóvenes de todos los rincones. Sus temas sobre búsquedas, ilusiones, sueños, libertad, sol y amor entonaban perfectamente con una cultura colectiva e idealista que contaba además con el "porro", la absenta y el saco de dormir como complementos. Pero sería injusto ignorar que también fueron algo más, hasta el punto de lograr unos resultados más que convincentes en sus particulares intentos de fusión del pop y el rock, y todo con el ritmo hispano como fondo.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (III)
Con el tercer trabajo de Triana se producirá la unanimidad entre la crítica y los medios de comunicación, logrando que entre 1979 y 1981 el grupo sea uno de los que más venda y actúe. Ya se habla de rock con raíces; paradójicamente esto ocurre cuando, internacionalmente, el punk y la new wave están acabando con la hegemonía de las grandes bandas de los setenta, espejo en el que gusta de mirarse el grupo. Pillados a contrapié, Triana unirá a tal desfase lo poco que tienen de convincentes sus actuaciones en público en un tiempo en que la juventud busca nuevos vientos de cambio más alejados de la inacción de aquellos años. En 1983 se producirá un tibio intento de renovación con ritmos cercanos a las pistas de baile, pero que no resolverá el problema.
Lamentablemente ya no habrán nuevas oportunidades: Jesús de la Rosa, teclados, voz y principal compositor del grupo, muere tras un accidente de automóvil e inmediatamente Triana desaparece. Ni el fallecimiento ni la disolución del grupo tendrán gran eco en los medios.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (II)
En 1974, Triana había abandonado en gran medida su amor por las raíces del blues y el rock americano, influenciados también por los consejos de Camarón de la Isla y otros "cantaores" que sugerían el empleo del castellano junto con ritmos autóctonos, como forma de un desarrollo musical netamente hispano. Su primera etiqueta hablará del trío como de "unos King Crimson sevillanos" cuyo primer trabajo, grabado sin mucho apoyo por parte de su compañía discográfica, se revelará como uno de los mejores discos de la historia del pop español, repleto de canciones cargadas de levitación y trascendencia; la base de la leyenda del sonido de Triana.
En 1977 su segundo trabajo supondrá la confirmación de su estilo; también el comienzo de una reiteración en sus esquemas musicales, algo que se mantendrá hasta el fin de su existencia y su obra. Y aunque el disco no es tan deslumbrante como el anterior, serán varios los temas que lleguen a un público cada vez más amplio a pesar del silencio de los medios de comunicación.
martes, 18 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 70 en España; rock andaluz (I)
El primer trabajo de lo que se dio por llamar rock andaluz aparecerá en 1970 de la mano del grupo Smash, banda puntera de rock progresivo hecho en el sur. Sin embargo, su pronta disolución tendrá lugar sin que ninguno de sus discos llegue a alcanzar el éxito deseado. Viendo estos hechos desde la distancia, puede antojarse pues de providencial el conseguido a finales de la década de los setenta por Triana, quienes compensarán con creces la incomprensión sufrida en un principio por todos aquellos que durante tanto tiempo intentaron crear un movimiento nuevo al amparo de ancestros culturales de difícil asimilación. Tendremos que retroceder hasta 1974 para descubrir a tres músicos andaluces que ya cuentan con una variopinta experiencia musical a sus espaldas, emprendiendo una controvertida y fructífera carrera llena de insólita popularidad: son los tiempos en que nace Triana, y de su mano, una legión de supervivientes de todas aquellas batallas a favor del rock progresivo que tomarán la alternativa con la ciudad de Sevilla como marco incomparable.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; no solo de ilusión vive el rock
La apreciable mejora experimentada por las nuevas propuestas musicales catalanas de mediados de los setenta conseguirá que despeguen los festivales rock en la comarca, siendo Canet el gran centro de peregrinación anual donde se dan cita sus miles de seguidores. Se trata de un movimiento musical con calidad y sentido que sin embargo, a pesar de tildar
se como algo autóctono, no es más que una mezcla de jazz, folk, sardanas y rock con aires mediterráneos que tan solo en algunos momentos llega a ser verdaderamente original. Se plastificarán demasiados discos pero pocas canciones memorables; además, cuando alguna alguna de estas se hace verdaderamente popular, resulta que se trata de un tema foráneo interpretado con una eficacia a años luz del original. A la hora de seguir haciendo canciones, tan solo aguantarán el tirón Sisa -más tarde Ricardo Solfa-, Gato Pérez, malogrado "rumbero" nacido en Buenos Aires pero cocinero afincado en Barcelona; Pau Riba, para muchos la "superestrella" del movimiento; y la Orquesta Mirasol, más tarde Orquesta Platería. Solo ellos acertarán de vez en cuando mientras el rock catalán siga vivo.
se como algo autóctono, no es más que una mezcla de jazz, folk, sardanas y rock con aires mediterráneos que tan solo en algunos momentos llega a ser verdaderamente original. Se plastificarán demasiados discos pero pocas canciones memorables; además, cuando alguna alguna de estas se hace verdaderamente popular, resulta que se trata de un tema foráneo interpretado con una eficacia a años luz del original. A la hora de seguir haciendo canciones, tan solo aguantarán el tirón Sisa -más tarde Ricardo Solfa-, Gato Pérez, malogrado "rumbero" nacido en Buenos Aires pero cocinero afincado en Barcelona; Pau Riba, para muchos la "superestrella" del movimiento; y la Orquesta Mirasol, más tarde Orquesta Platería. Solo ellos acertarán de vez en cuando mientras el rock catalán siga vivo. Rock europeo: el rock de los 70 en España; de la incapacidad a la consistencia
Los catalanes Máquina serán uno de los primeros grupos progresivos que aparecerán en los albores de la década de los setenta. Cabeza de cartel de cualquier festival underground que se celebre, contarán además con el apoyo de la pequeña burguesía "progre" catalana, permitiéndose además el gozo de algunos momentos de gloria. En realidad, la misma gloria efímera y agridulce que tendrá el llamado rock progresivo catalán, insuficientemente consistente, en el resto de España. Sus músicos no resultan todo lo buenos que este tipo de música -solo al alcance de virtuosos intérpretes- exige y las compañías de discos se ven incapaces -en un gesto de dignidad que les honra- de vender algo tan flojo. Por suerte, con el paso del tiempo, unos y otros, músicos y discográficas, irán aprendiendo de sus errores para a mediados de la década ya aparecer algunos grupos con discos y actuaciones en directo más robustos. Es entonces el momento de gente como Sisa, Iceberg, Compañía Eléctrica Dharma o Pau Riba, quienes terminarán por llenar las tiendas con trabajos más personales y atractivos.
Rock europeo: el rock de los 70 en España; nada parece fácil
Los setenta, lamentablemente no fueron ni fáciles ni felices para el rock español. Al comenzar la década, la era dorada de los grupos había tocado a su fin. Los Brincos, Los Bravos, Los Sirex, Los Mustang y el resto de los grupos pop y rock que tantos éxitos habían logrado a mediados de los sesenta estaban separados o malvivían de las galas veraniegas. Unos y otros habían sido incapaces de responder con un mínimo de creatividad e imaginación al desafío de la fabulosa expansión del rock británico y norteamericano. Y todo a pesar de que el mercado discográfico español era ya lo suficientemente importante como para que las compañías multinacionales vendieran sus productos sin dificultad alguna, a un público joven ávido de nuevas experiencias. Sin embargo, a la hora de hacer la música que por aquel entonces llegaba a España -rock progresivo y rock sinfónico-, los poco curtidos y escasamente dotados grupos españoles malamente podían competir con las grandes bandas anglosajonas y sus monumentales equipos de sonido. Aunque llegados a este punto, sería injusto negar el entusiasmo con que lo intentaron.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (VII)
Los Mustang serán recordados sobre todo por sus versiones de The Beatles, de las que vendieron miles discos en España, a veces incluso más que los propios originales. Se trataba en general de adaptaciones más blandas y dulcificadas, por lo que el grupo carecía del empuje de otros conjuntos. Versioneadores por excelencia, se adaptaron con facilidad a cualquier moda sucesiva durante los catorce años de su trayectoria musical. De la misma procedencia, Barcelona, son Los Sirex, quizá junto a Los Bravos el conjunto que más fans arrastraba. Tardaron en grabar y en alcanzar el éxito, pero en 1965 el tema La escoba les aupará muy arriba iniciando una serie ininterrumpida de éxitos menores, versiones incluídas, que terminarán en 1972.
Otro extranjero establecido en la península desde finales de los cincuenta es Tony Ronald, un cantante holandés que con Los Kroner's plasmará toda una pequeña historia del pop español con una calidad media más que aceptable, y en donde cabrán los más opuestos estilos.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (VI)
Micky y Los Tonys se formaron en Madrid en 1961 para muy pronto ser una de las sensaciones de los Festivales del Price, donde alguna vez les acompañaban tres negros de la base militar de Torrejón -Los Black Dancers- para deleite de aquellas matinales madrileñas. Asiduos en las actuaciones del Hotel Hilton, entraron en un estudio de grabación en 1963 para tan solo triunfar con insulsas versiones hasta que dos años más tarde protagonicen la película Maratón yé-yé, el comienzo de su escalada. Disuelto en 1970, su cantante y líder seguirá como solista en una trayectoria irregular que sin embargo tendrá un gran éxito -incluído un número uno en Alemania- con el tema El chico de la armónica. Regresos con más pena que gloria y películas de justificado olvido serán el epílogo de su carrera.
El cantante Phil Trim ya había tanteado el éxito con su grupo caribeño -The Trinidad Steel Band- como telonero de The Beatles en su concierto de Las Ventas, pero será con Los Pop Tops con quienes recree una serie de grandes éxitos basados principalmente -vaya feliz novedad- en el blues y, sobre todo, el gospel. Dedicatorias a Martin Luther King, plegarias a un Dios misericordioso, o su deliciosa Mamy Blue, se oirán en medio mundo consiguiendo un nuevo disco de oro para el pop español.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (V)
Los Pekeniques comenzarán su andadura artística en 1960 transformando un chotis -Madrid de Agustín Lara- en un tímido ritmo rockero que interpretaban en lugares frecuentados por estudiantes mientras se debatían ante la duda de mantener o no un vocalista permanente. Curiosamente, ganarán el éxito y la fama cuando seis años después se transformen únicamente en un conjunto instrumental donde, a modo de pequeña escuela, sus integrantes realizan un corto aprendizaje antes de terminar como componentes de otros grupos. Desde 1966 a 1969 cosecharán sus mayores éxitos para terminar agotándose a fuerza de repetirse a sí mismos. Otro grupo instrumental de gran repercusión serán Los Relámpagos, donde predominarán las potentes guitarras y el órgano eléctrico, todo muy influenciado por gente como The Shadows, The Ventures y, sobre todo Johnny and The Hurricanes, y en un repertorio nada vulgar. En 1965 conseguirán que una de sus interpretaciones -nada menos que una sardana- se intente bailar en los guateques al tiempo que se dispara su interés por la adaptación de otros temas populares y la creación propia de otras canciones de rancia hispanidad. Desaparecerán en 1971.
lunes, 17 de mayo de 2010
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (IV)
Lone Star será un grupo con larga vida -temporal e intelectual- que desde el principio se diferenciará por una formación musical de conservatorio que incluso les permitirá acercarse -aunque con escasa repercusión- al jazz. Un toque de distinción que no les impide iniciar una pobre carrera con versiones de rock, guajiras y baladas italianas, y que por suerte mejorará ostensiblemente tras su acercamiento al rhythm and blues británico de la mano de versiones de The Animals, The Who y The Rolling Stones entre otros, hacia mitad de los sesenta. Sin embargo, aunque cuentan tal vez con la vida más larga y de mayor producción discográfica de todos los conjuntos de la época, nunca obtuvieron éxitos masivos. Desaparecerán a principio de los ochenta.
Por su parte, Los Pasos eran un grupo vocal puntero que consiguió gran repercusión a pesar de carecer de éxitos arrolladores. Tal vez la desorientación de su línea musical en un constante deambular entre sonidos de marcado y repetitivo toque moruno y la psicodelia, fue demasiado para sus seguidores, quienes no aguantarán por mucho tiempo sus propuestas desencadenando su desaparición en 1972.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (III)
Los Íberos se formaron en 1966. Dos años más tarde, Columbia los lanzará con la intención de repetir el éxito de Los Bravos. Su fuerte serán las actuaciones en directo, pero la difícil asimilación de sus propuestas, los continuos cambios de formación y el descenso del éxito les abocará a su definitiva disolución en 1972.
Por su parte, Bruno Lomas contará hasta su desgraciada muerte en 1990 con una de las vidas artísticas más dilatadas del pop español. Desde 1960, con la formación de Los Milos, hasta 1979 llenará veinte años de grabaciones y actuaciones en una carrera comparable sólo a las de Miguel Ríos, Juan Pardo, Teddy Bautista, Micky y pocos más. Tras su paso por grupos como los Top Son o Los Rockeros, a partir de 1966 iniciará una larga carrera musical en solitario que bascula entre la imagen de rockero solitario y el intento de imitación de cantantes tipo Tom Jones. Sus mejores canciones vendrán de la mano de composiciones del Dúo Dinámico, al tiempo que entrará en la historia del rock español como el primer intérprete en grabar un disco en directo. Retirado a finales de los setenta, este valenciano ilustre, uno de los cantante con más posibilidades de este país, seguirá apareciendo ocasionalmente pero con una falta de definición clara en su estilo que le impedirá conseguir metas más altas. Su habilidad a la hora de dilapidar todas sus ganancias en maravillosos coches deportivos que estrellaba de cuando en cuando, será una cruel premonición de su destino.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (II)
No puede decirse que Los Gatos Negros tuvieran un éxito destacable desde su aparición en 1961, si bien en 1966 grabarán un interesante disco donde encontrar buenas versiones de canciones de The Kinks, The Yardbyrds y otros consumados grupos británicos. Acortado ya el nombre por el de Los Gatos, desaparecerán en 1969.
Otros con apenas éxito a pesar de sus contundentes actuaciones serán Los Huracanes, un quinteto valenciano de excelentes versiones y canciones propias al que las prematuras deserciones transportarán al declive y al olvido consumando su desaparición en 1972.
Y éxito es lo que no les faltará a Fórmula V, la réplica a Los Brincos que intentaría la discográfica Philips y que, a pesar de terminar convertidos ya en los setenta en malas repeticiones de si mismo, poseen tal vez el repertorio musical que más ha quedado retenido en la retina y los oídos de toda aquella generación de esforzados jóvenes. Reyes de la denominada canción del verano, su sola imagen será capaz de transportarnos a inocentes tiempos en que bajo el sol todo estaba preparado para el amor. Clásicos de cualquier reunión o guateque, fueron los artífices de una nueva colección de música para tiempos de cambio.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; otros integrantes (I)
Aquella época, para muchos la más excitante de la historia de la música pop española, también la configurará gente como Los Ángeles, grupo granadino cuya larga carrera -desaparecieron en 1977 tras la muerte de su líder- estará basada principalmente en versiones de éxitos extranjeros en los que destacaban sus buenas artes vocales y una sutil orquestación. Por su parte, Los Canarios serán el grupo más polivalente y de más diversos gustos que haya dado la década de los sesenta. Con Teddy Bautista como cantante, entre sus composiciones es fácil apreciar desde ritmos de música de garaje y psicodelia hasta sofisticado soul, todo un éxito amplificado con actuaciones especialmente convincentes en los que explayar su extremado sentido de la sensibilidad.
Los Cheyenes destacarán desde su Barcelona natal por su fuerza vocal y guitarrera, aparte de sus grandes melenas, las más largas de todos los grupos de entonces, y que terminarán por acortar para adaptarse a una normalidad establecida. De vida corta, -apenas tres años- compondrán sus propias canciones, amén de alguna versión de The Kinks- hasta que el servicio militar acabe con su carrera.
Rock europeo: el rock de los 60 en España; Los Salvajes (II)
En su locura, las letras escritas por Los Salvajes no se corresponderán en nada a la traducción de los textos originales, algo que sin embargo no parece importar a la hora de transmitir el espíritu de rebeldía que se necesita en aquellos tiempos; además, con un sonido todo lo caótico, sucio y fuerte que se requería para, con todo el descaro del mundo, seguir imponiendo su inimitable estilo "rolling" durante algún tiempo, aunque también darán en el clavo con versiones de The Troggs y canciones propias cargadas de insatisfacción. Orgullosas afirmaciones de su personalidad sin parangón ni desperdicio a base de ritmo entrecortado y machacón de bajo y batería, así como agresivos solos de guitarra eléctrica que convertirán muchas de sus canciones en verdaderos himnos. En 1966 Los Salvajes llegarán a su máximo esplendor popular incluso con sus actuaciones en directo, sin embargo, el éxito ya no dará para mucho más en un tiempo en que la psicodelia acabará con ellos sin que sus nuevas camisas estampadas puedan remediar su inadaptación a los nuevos tiempos. Como todos, reaparecerán años después con kilos de más y lejos de saber ganarse a las nuevas generaciones del rock.
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