Los Íberos se formaron en 1966. Dos años más tarde, Columbia los lanzará con la intención de repetir el éxito de Los Bravos. Su fuerte serán las actuaciones en directo, pero la difícil asimilación de sus propuestas, los continuos cambios de formación y el descenso del éxito les abocará a su definitiva disolución en 1972.
Por su parte, Bruno Lomas contará hasta su desgraciada muerte en 1990 con una de las vidas artísticas más dilatadas del pop español. Desde 1960, con la formación de Los Milos, hasta 1979 llenará veinte años de grabaciones y actuaciones en una carrera comparable sólo a las de Miguel Ríos, Juan Pardo, Teddy Bautista, Micky y pocos más. Tras su paso por grupos como los Top Son o Los Rockeros, a partir de 1966 iniciará una larga carrera musical en solitario que bascula entre la imagen de rockero solitario y el intento de imitación de cantantes tipo Tom Jones. Sus mejores canciones vendrán de la mano de composiciones del Dúo Dinámico, al tiempo que entrará en la historia del rock español como el primer intérprete en grabar un disco en directo. Retirado a finales de los setenta, este valenciano ilustre, uno de los cantante con más posibilidades de este país, seguirá apareciendo ocasionalmente pero con una falta de definición clara en su estilo que le impedirá conseguir metas más altas. Su habilidad a la hora de dilapidar todas sus ganancias en maravillosos coches deportivos que estrellaba de cuando en cuando, será una cruel premonición de su destino.
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