Un excesivo formalismo es lo que ha terminado por estandarizar a Brian Adams, precoz compositor canadiense, cantante de gran ambición artística y aspecto físico agradable. Fluido compositor de melodías robustas y letras adolescentes, canta con voz ahogada, parece tener la varita mágica del rock comercial, y por suerte ha superado su tendencia a ser catalogado como mero producto "sexy" para jovencitas en edad escolar. Discreto con la guitarra, no ceja en su empeño por ser un rockero para todos los públicos, honesto y trabajador, al tiempo que posee una gran facilidad para transmitir romántica inquietud.
De menor resonancia serán los trabajos de Mink de Ville, quienes de un primerizo sonido envuelto en blues y boogie, terminarán atraídos por el magnetismo del rock urbano de su Nueva York natal, donde respirando hondo el aroma de sus suburbios nos mostrarán el más clásico y persuasivo sonido de la calle: un verdadero crisol de los bajos fondos, expresado con violencia gracias a la maleable voz de su cantante Willy de Ville.
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