Durante su larga carrera, Bob Seger ha parido montones de álbums con los que ha triunfado y fracasado con igual desmesura. Iba para heavy pero de esto solo quedó la estética. Reputadísimo baladista, cambiará el apacible hogar de su Detroit natal por el destierro voluntario de extenuantes giras mundiales con su genial y eficaz Silver Bullet Band. Tras unos primeros trabajos donde se vislumbra su querencia hacia el lado de los perdedores, siempre cargados de temática entre morbosa y romántica, llegará a la cima del rock abandonando la primera. Desde mediados de los setenta sus trabajos pasan a ser recipientes de buen rock punzante que en cambio, no supondrán ventas multimillonarias de no ser por las baladas que estos atesoran. En ellas, Bob Seger canta como nadie a la soledad, las nostalgias amorosas, el escalofrío del miedo interior, el idealismo roto en mil pedazos...Y lo sigue haciendo con una voz y un talento capaz de conmovernos hasta secar la fibra más sensible. Nada debe de importarnos pues, que la crítica le acuse de excesivo formalismo.
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