domingo, 9 de mayo de 2010

Rock urbano: Tom Waits (II)

La pequeña colonia de artistas que pululaba en aquellos primeros setenta por el decrépito centro de Los Ángeles podía verle cada noche, cuando ya empezaba a clarear, aporreando de mala manera un viejo y destartalado piano, al tiempo que rugía con voz de desagüe incongruentes frases mezcladas con sonoras y repetitivas interjecciones soeces. Luego, cuando el sol del amanecer lastimaba sus pupilas, alguna alma caritativa -a menudo con forma de mujer- conseguía llevárselo a trompicones, cuando no a rastras.
Pero a pesar de todo Tom Waits era una institución, a veces lamentable eso sí, a la par que también un músico y un artista de categoría inconmensurable. Algo que ya se apreciaba en sus primeros trabajos allá por 1973, a pesar de que sin un camino definido por el momento. Pocos años después lo encontrará por fin con trabajos totalmente magistrales en los que desarrollará un estilo personal e inclasificable, mezcla de jazz y de blues aderezado con unos textos que por si solos le consagran como uno de los grandes narradores de la vida norteamericana más triste y desesperada.


No hay comentarios: