Los catalanes Máquina serán uno de los primeros grupos progresivos que aparecerán en los albores de la década de los setenta. Cabeza de cartel de cualquier festival underground que se celebre, contarán además con el apoyo de la pequeña burguesía "progre" catalana, permitiéndose además el gozo de algunos momentos de gloria. En realidad, la misma gloria efímera y agridulce que tendrá el llamado rock progresivo catalán, insuficientemente consistente, en el resto de España. Sus músicos no resultan todo lo buenos que este tipo de música -solo al alcance de virtuosos intérpretes- exige y las compañías de discos se ven incapaces -en un gesto de dignidad que les honra- de vender algo tan flojo. Por suerte, con el paso del tiempo, unos y otros, músicos y discográficas, irán aprendiendo de sus errores para a mediados de la década ya aparecer algunos grupos con discos y actuaciones en directo más robustos. Es entonces el momento de gente como Sisa, Iceberg, Compañía Eléctrica Dharma o Pau Riba, quienes terminarán por llenar las tiendas con trabajos más personales y atractivos.
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