jueves, 6 de mayo de 2010

Rock urbano: Lou Reed (III)

Lou Reed inaugurará los ochenta sin los fantasmas negativistas del pasado, con un matrimonio estable y el apego adquirido por los placeres cotidianos que nos presentan a un hombre maduro de apabullante sinceridad a la hora de ofrecernos sus trabajos. En apariencia tranquilo, pero nunca aletargado. Siempre dispuesto a seguir mirando, por fin con lucidez, a la sociedad y a sus conductas humanas. Y lo hace con la perspectiva de un creador que ha definido mejor que nadie el sentido del rock urbano como espejo de su tiempo. Orgulloso de su equilibrado distanciamiento entre su vida y su obra, Lou Reed ha terminado por encontrarse más cerca de saborear relajadamente un whisky mientras consume vídeos sin parar, que de morir de sobredosis en cualquier sucio bulevar del submundo urbano: un nuevo guiño a la vida que no se contradice en absoluto con sus participaciones anecdóticas en eventos benéficos a favor de los agricultores americanos, Amnistía Internacional o Greenpeace.


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