Por si faltara algo con lo que ahondar en la crisis del movimiento pop de finales de los sesenta, en Mayo de 1968, París y San Francisco se encuentran en pleno apogeo, por los que las revistas musicales más influyentes de la época empiezan a ocuparse también de estos temas, provocando una silenciosa división entre el público joven: los que no querían hablar de política y los que apostaron por un compromiso estético y social más acorde con los nuevos tiempos.
En lo musical aparecerán dos corrientes de difícil conciliación: por una parte un pop con vocación mayoritaria y comercial representado por gente como Los Diablos, Fórmula V, Los Puntos o Juan Pardo y que aguantarán hasta mediados de los setenta con una producción cada vez más ramplona y vulgar, y, por otro lado, grupos llamados progresivos y underground, como Smash, Vértices, Nuevos Tiempos o Máquina, quienes pese a no lograr ningún éxito, dejarán obras interesantes que más tarde servirán de acicate para nuevos intérpretes que si que se convertirán en figuras entrada ya la nueva década.
No hay comentarios:
Publicar un comentario