El gran año será 1966. Abundaron festivales, éxitos y creatividad, y como broche se produjo el lanzamiento y triunfo de Los Bravos a nivel internacional: ¡la cresta de la ola!. En Mayo se realizará el primer gran festival de conjuntos, un festival donde poder contemplar a los ídolos del momento y patrocinado por unos grandes almacenes que previamente organizará una votación popular para elegir los cinco grupos -nada de solistas- más populares de España. Realizado en el Palacio de Deportes de Madrid con todo tipo de publicidad y medios -los conjuntos llegan en un Cadillac distinto y una alfombra roja los dirige al escenario, uno por grupo también-, Los Brincos, Los Bravos, Los Mustang, Los Relámpagos y Los Sirex, interpretarán casi una decena de canciones cada uno. Una especie de referéndum juvenil para toda una generación nacida en los cuarenta y primeros cincuenta. Además un lujo totalmente gratuito que congregaría a más de 15.000 seguidores de aquella crema de intérpretes nacionales ya convertidos en estrellas del firmamento pop español. En Junio de ese mismo año, Valencia -y su plaza de toros- batirá el récord de asistencia a un festival con 20.000 almas enfervorecidas en su aforo.
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