Y será la radio quien más fuerte apueste con programas no solo de música ligera, -nombre con el que se denominaba entonces a toda música ejecutada por intérpretes algo más maduros y con acompañamiento musical clásico- sino específicamente para jóvenes. A los pioneros les salieron aventajados discípulos por todas las ondas, pero también se necesitaban ideas revolucionarias capaces de arrastrar a multitudes de oyentes y aficionados no solo identificados con la música, sino con otros modos de vida que incitaran a un consumo que pusiera en marcha todo el complejo sistema artístico y comercial que ya bulle en la mente de intrépidos visionarios.
Así lo entendió la Cadena SER, quien encargó la creación de un programa de alcance nacional que reuniera todos estos sabrosos ingredientes: El Gran Musical. Cualquier artista que se precie y quiera triunfar en toda España -recuperando además el fenómeno fan que había sido olvidado desde los inicios del Dúo Dinámico, José Guardiola o Marisol- deberá de pasar obligatoriamente por su escenario: el centro de las nuevas disputas musicales y juveniles.
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