Aquella época, para muchos la más excitante de la historia de la música pop española, también la configurará gente como Los Ángeles, grupo granadino cuya larga carrera -desaparecieron en 1977 tras la muerte de su líder- estará basada principalmente en versiones de éxitos extranjeros en los que destacaban sus buenas artes vocales y una sutil orquestación. Por su parte, Los Canarios serán el grupo más polivalente y de más diversos gustos que haya dado la década de los sesenta. Con Teddy Bautista como cantante, entre sus composiciones es fácil apreciar desde ritmos de música de garaje y psicodelia hasta sofisticado soul, todo un éxito amplificado con actuaciones especialmente convincentes en los que explayar su extremado sentido de la sensibilidad.
Los Cheyenes destacarán desde su Barcelona natal por su fuerza vocal y guitarrera, aparte de sus grandes melenas, las más largas de todos los grupos de entonces, y que terminarán por acortar para adaptarse a una normalidad establecida. De vida corta, -apenas tres años- compondrán sus propias canciones, amén de alguna versión de The Kinks- hasta que el servicio militar acabe con su carrera.
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