miércoles, 26 de mayo de 2010

Rock europeo: el rock de los 70 en España; Miguel Ríos (IV)

Sin embargo, los setenta representarán una mala etapa para Miguel Ríos. Sus nuevos trabajos, demasiado pretrenciosos, resultan también demasiado flojos. Una excesiva carga intelectual en sus letras y canciones parecen alejarlo del rock and roll: en un momento en que el peso del rock progresivo en España es demasiado enorme, Miguel Ríos, el único representante del rock español durante estos años, parece haberse olvidado premeditadamente de la faceta juvenil y callejera que su música siempre había representado. Consumado el fracaso a lo largo de la década, no es posible otra solución que no suponga replantearse su carrera. Del mismo modo, no cabrá en ella otra música que no sea el rock and roll. Expirando los setenta, en 1979, su álbum Los viejos rockeros nunca mueren
-una indudable declaración de intenciones- devolverá al hijo pródigo del rock, al tiempo que algunas versiones incluidas en él lo reconcilian con los más puristas. Vuelven a surgir buenos temas con los que se ganará la simpatía del gran público consumidor. En 1980, Rock and roll boomerang lo consolidará mientras llega la apoteosis.


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