Burning apareció a mediados de los setenta con una energía y un colorido deslumbrantes. Hijos incestuosos de gente como Rolling Stones, Rod Stewart o Chuck Berry, grabarán sus primeros discos en Gong Records, otra pionera de las discográficas independientes, y en donde su sonido y el hecho de cantar en inglés supondrán una auténtica y total marginación. Por suerte pronto cantarán en castellano y con éxito, hasta el punto de que alguno de sus temas compuestos a finales de los setenta para películas de cierta repercusión, son hoy verdaderos himnos. Como lo es considerado su repertorio de baladas y rock and roll. Hoy permanecen en la retina como unos clásicos del rock madrileño.
Con parecido ambiente se subió por primera vez a un escenario Jose Ramón Martínez, personaje prototípico de un punk deshonesto y convertido de la noche a la mañana en Ramoncín, "el rey del pollo frito". Su momento fue el de un Madrid agitado por los ecos del -verdadero- punk londinense y la rabia de los grupos marginales y desesperados de su extrarradio. Traicionó los principios pregonados fichando por una multinacional e imponiendo su personalidad y su ego por encima de las etiquetas del momento. Tras su retiro musical, hoy sigue navegando entre las poco profundas aguas de la intelectualidad televisiva y luchas contra invisibles molinos de viento en una batalla que se antoja perdida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario