El año 1966 fue el de los grandes sueños para el pop español. Dos grandes grupos serían los artífices de semejante milagro. Por una parte, Los Brincos, pioneros de lo que podríamos llamar primer intento de profesionalizar el rock en España, intentaban triunfar en Europa. Por otra, Los Bravos, quienes se lanzan a la conquista del mercado internacional con el empuje y la garra de los grandes inventos y las grandes historias. Con Los Bravos surgió además, a propósito o no, el marketing aplicado al todavía incipiente mercado del pop-rock nacional. Su historia es la historia de un grupo con suerte, quizá demasiada.
Nacidos de la unión de dos conjuntos, Los Sonor y Mike & The Ruanways, tras un casual encuentro de ambos en una discoteca, pronto impresionarán a Columbia Records por la fuerza y la personalidad de su cantante Mike Kennedy. Aún se hacen llamar Los Sonor, pero pronto la discográfica no solo les firmará un suculento contrato: a través del programa radiofónico El Gran Musical, convoca a sus espontáneos fans surgidos de la nada, para buscarles un nombre.
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