El público quedará desconcertado con el nuevo trabajo de Lou Reed y la crítica no asimilará sus perfectas cuchilladas, por lo que vistos los resultados, en su próxima entrega se concentrará en gustar a todo el mundo. Rock and roll animal es un trabajo grabado en directo que suena como una bofetada de rock anfetamínico, persistente legado de sus tiempos con Velvet Underground y que le consagrará como una de las figuras más representativas de los setenta. A partir de entonces su carrera oscilará entre trabajos que van desde la intrascendencia a la distorsión eléctrica, de la cautiva serenidad a las desconcertantes inquietudes. Es un guitarrista de escaso exhibicionismo pero de certera sensibilidad, poseedor de una garganta grave pero que sabe modular registros de elevado dramatismo con una ternura desarmante. Sus actuaciones en directo son continuas relecturas de su fecunda obra: enfundado en cuero negro y teñido de rubio, o de aspecto bonachón y sobrado de peso, sus discos en un vivo son un ofrecimiento de guitarras irritadas, deslumbrante descontrol improvisado y escrupulosa y perfecta profesionalidad.
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