Joey, alambre humano de casi dos metros que no ve más allá de la punta de su nariz pero que ha refinado su oído coleccionando discos de los años sesenta, Johnny, camuflado tras un insolente flequillo, fan de los Beatles y Buddy Holly, castigador de su guitarra con esa ira ciega que nace de la inadaptación más absoluta; Dee Dee, callado pero el más agresivo, el típico gamberro callejero que encuentra en su bajo eléctrico una disciplina para su instinto destructivo, y por último Tommy, batería del grupo que ni sabe si contesta, son cuatro cretinos maravillosos que en 1975 ya actúan regularmente en varios clubs nocturnos de Manhattan. Tocan una media de veinte temas en solo media hora y pronto son descubiertos por la élite de la escena rock neoyorquina, siendo el mismísimo Lou Reed uno de los primeros en pasear -sin resultado alguno- la maqueta del grupo por las discográficas. Ningún ejecutivo en sus cabales le ve futuro a este rock en estado puro con el que Ramones se propone salvar a la civilización de su decadencia.
sábado, 12 de marzo de 2011
Punk : Ramones (I)
La ciudad de Londres, curada de espantos y tolerante con la excentricidad, será el centro propagador de este fenómeno musical delirante cuyos primeros latidos deberán rastrearse sin embargo en Estados Unidos, y principalmente, en un grupo llamado Ramones, quienes reduciendo a la mínima expresión una excitante mezcla de tonos pop y contundencia rock acelerada hasta límites vertiginosos, detonarán sin proponérselo el nacimiento del punk durante la segunda mitad de los setenta. Chavales de clase media mortalmente aburridos por la irritante normalidad del instituto, y que encerrados en un garaje del neoyorquino barrio de Queens combatían su frustración adolescente edificando un enorme y descomunal ruido; tal vez el equivalente musical a darse cabezazos contra una pared hasta perder el sentido.
Situémonos a principios del verano de 1974 y podremos imaginar a los cuatro Ramones dedicándose a quemar amplificadores de segunda mano como única respuesta a su total falta de motivación.
Punk: sus raíces
Las raíces del punk anglosajón las encontramos en la virulencia de las primeras grabaciones de Rolling Stones y The Who, y en grupos malditos que como Velvet Underground habían sentado un precedente con su actitud: preferencia del efecto inmediato en lugar de elocuencia musical.
El punk, la última gran revolución del rock, abrió a los jóvenes la puerta de un negocio controlado por profesionales, reafirmando además que era más importante lo que se decía que como se dice; se animaba a todo aquel que lo quisiera intentar a tomar un instrumento y formar un grupo sin necesidad de aprendizaje previo. Se recuperó el formato "single" -más económico- recordándole al rock que este debe de ser algo efímero y rápido, y que solo si era visceral, sudoroso y vulgar, cumplía su cometido. El punk efectuará un trasplante de corazón a la música pop - cuyos efectos secundarios aún se observan hoy en día-, para finalmente evidenciar el ilimitado poder de un sistema establecido capaz de terminar convirtiéndolo en una moda más que, como tal, acabará por no representar amenaza alguna.
sábado, 5 de marzo de 2011
Punk: El eco de la calle
Cuando el punk aparece, el rock -aquella música que había sido signo de identidad para generaciones anteriores- dormía aletargado en manos de grandes discográficas y artistas que, olvidando sus raíces y retirados en lujosas mansiones, vivían de espaldas a ese público joven que un día les encumbró. La creatividad del rock se había estancado, su espíritu lúdico había sido suplantado por dudosos conceptos intelectuales, estériles exhibiciones de virtuosismo instrumental e intereses mercantiles desproporcionados.
Provisionalmente, el punk devolverá al rock el eco de la calle con desquiciados mensajes negativos, gritados -más que cantados- sobre un fondo caótico de bajos retumbantes, guitarras saturadas, y baterías que aporrear. Negando la tradición que impera en el rock y que tiene en el blues su piedra angular, esta nueva válvula de escape juvenil preferirá el reggae como sonido unificador. Descalificarán a los "hippies" mientras aseguran renegar de las drogas, si bien no desaprovecharán la oportunidad de "esnifar" cola o ingerir "speed". Provocación, insulto y osadía.
Punk: Oídos a prueba de bombas
Los oídos que tendrán que soportar la reaccionaria y virulenta tendencia musical que a partir de 1976 cortocircuitará hasta dejar a oscuras los palacios del rock, deberán de ser ante todo resistentes. Llegó, ocurrió y desapareció; tendencias negativas que bajo el nombre de punk, marcarán la sonoridad musical de los últimos setenta y primeros ochenta.
Dicen que el principal motivo de sus origen fue el tedio. Los jóvenes se aburrían, odiaban la escuela, sabían que no había lugar para ellos en un sistema encogido por aquella crisis económica que terminó por engullir en el conservadurismo a todos aquellos que intentaron mejorar la sociedad una década antes. Cualquier intento de cambio estaba mortalmente bloqueado, las grandes ciudades y sus calles se habían convertido en desiertos urbanos por los que deambulaban sin rumbo fijo cientos de adolescentes que no saben en que ocupar su tiempo. Hordas de muchachos rabiosos a los que el rock, su habitual fuente de inspiración, también les había traicionado.
Sofistysoul: Nostalgia en manos masculinas
Aún cuando no existen réplicas masculinas destacadas a la peculiar forma de transformar la música en nostalgia, si que se hace necesario y obligado destacar con brillantez la obra de unos alquimistas del recuerdo que tienen por nombre Manhattan Transfers, cuarteto vocal neoyorquino, perfecto rebuscador de material de lo treinta, cuarenta y cincuenta, pigmentado con puntuales incursiones en la cultura rock a través de sonidos étnicos y músicas del mundo. Formados en 1969, este exquisito par de parejas constituye la formación vocal tradicional de más altos vuelos internacionales. De textura innegablemente jazz, su deslumbrante toque escénico, su amplio y lujoso guardarropa y constantes guiños a estrellas del espectáculo del siglo XX - Fred Astaire, Clark Gable...-, Manhattan Transfers son mucho más que pura imagen. Sus trabajos son una muestra palpable de que la nostalgia musical no constituye un paso atrás, sino la lección que nos enseña que cualquier camino es bueno para que los que crecieron a ritmo de rock, degusten otros mundos de calidad musical una vez sus oídos se han convertido en adultos.
Sofistysoul: el lado femenino (I)
Carole King había compuesto - y colaborado con el gran James Taylor- muchas de las piezas maestras del pop antes de, llegados a los setenta entrar de lleno en este universo de canciones que se escuchan a la luz de una vela mientras afuera llueve o hace frío. Linda Ronstadt, tras una primera época volcada en el sonido country, acometerá en su madurez vital y vocal, terrenos aledaños al jazz más reblandecido. Carly Simon -Grammy en 1971, artista consagrada un año después y oscar a la mejor canción a finales de los ochenta con "Let the river run"- también grabará emotivos homenajes a la nostalgia más cercana, mientras Rita Coolidge obtendrá el éxito definitivo a finales de los setenta de la mano de una hermosa colección de canciones clásicas. Por su parte, Bette Midler, hawaiana de nacimiento, se consagrará como la primera estrella "cabaretera" del rock, calificativo que avalan tanto sus discos como su capacidad interpretativa como actriz en películas como "The Rose".
Mujeres...nadie como ellas para estimular, a través de una preciosa voz, la balsámica calidez del recuerdo.
Sofistysoul: el lado femenino
En esta onda de música suave aparecerán nuevos intérpretes -femeninos en su mayoría- que ofrecerán de forma brillante lo que también se dio por llamar música nostálgica, y aunque pudiera parecer lo contrario, esta nostalgia inspiradora no fue un error. Tal vez lo sea si hablamos de asuntos del corazón, de la edad, de lo que fue y pasó, de lo que pudo haber sido si..., pero asimilada al terreno musical en aquellos setenta y centrada en el devenir histórico del pop rock, no solo ha mostrado desde siempre buen pulso y calidad, sino que además ha sido manantial abundante de éxito y dinero para sus intérpretes.
Algunos de los elementos comunes de estas estrellas serán su edad, cierta notoriedad previa en el universo del pop contemporáneo, y el momento en que a pesar de aislados éxitos precedentes, alcanzan una madurez interpretativa que las coloca definitivamente en la historia del rock. Coincidencias estructurales que no limitarán la rebosante , vital y porque no, caótica a veces, personalidad artística de cada una de ellas.
Sofistysoul: Sentimientos, cifras y éxito...
Tal vez, la más rutilante estrella de esta mezcla sonora fuera Neil Diamond, épico y declamatorio cantante cuya imagen de trovador turbulento vendería millones de discos. Para unos sobrecogedor, para los más escépticos un gritador de banalidades cuyo éxito como compositor también será memorable. Sus detractores preferían a los Carpenters, uno de los más logrados intentos por redefinir la música folk en la era del rock; dos hermanos que alcanzarán éxito y prestigio a través de un bien elegido repertorio y la exquisita voz de la desaparecida -por anorexia- Karen Carpenter, sabiamente envuelta en atmósferas vaporosas y etéreas. Captain and Tenaille serán junto a ellos el otro gran dúo romántico de los setenta, en cuyos años finales el mercado musical de este estilo quedará invadido por el caos con proyectos cada vez más despersonalizados como Barry Manilow o Air Supply; un nuevo cruce de estilos que gracias a estudiada mercadotécnia logrará sobrevivir en los ochenta. Para entonces ya no se hablará de canciones y sentimientos, sino de cifras y ventas.
Sofistysoul: Sonidos adaptados
El conglomerado resultante de aquellos nuevos trovadores de suaves melodías será de lo más variopinto. Se adaptarán canciones provenientes del folk y del country; incluso música proveniente de películas o de compositores de difícil clasificación como Randy Newman, hoy sólidamente instalado -con un par de "oscars" incluídos- en la factoría Disney.
El claro antecedente musical de este pequeño revuelo musical será Burt Bacharach, tal vez uno de los más grandes creadores de canciones sentimentales de todos los tiempos, y a cuyo alrededor esta música adulta y contemporánea se diversifica en diversas líneas melódicas: la country representada sobre todo por Kenny Rogers; la llamada "negra" con artistas como Roberta Flack, Minnie Riperton o el Stevie Wonder más acaramelado; y la más próxima al rock con Melissa Manchester y Eric Carmen, perfecta combinación entre contundentes acompañamientos y suaves melodías. En el Reino Unido, el soul profundo y el pop se mezclarían en la voz de Kiki Dee, mientras Gilbert O'Sullivan se presentaba más dulzón.
Sofistysoul: a caballo entre el soul y el pop
Un insólito pariente del rock de los setenta será un estilo -inconcreto a veces- caracterizado por música suave y ligera que fluirá tras el movimiento hippie. Constituirá una especie de cruce de caminos que se revelará como el intento más o menos maquiavélico, de vender aquel espíritu de los grandes conciertos a un más amplio y adulto público. Descendiente de aquel "hippismo" que a juzgar por los cambios desencadenados sacudió enormemente a la sociedad, este nuevo sonido se introdujo en los turbios setenta aprovechando la creatividad de nuevos y renovados artistas cuyos íntimos sonidos serán fáciles de asimilar por cualquier clase de consumidor musical. Se trata en su mayoría de artistas que deliberadamente se replantearon la búsqueda de una dimensión más sensitiva y más ligada a la realidad social. Para aquellos nuevos oyentes, será reconfortante oír, descritas en una canción, sus vivencias y sus sensaciones. Temas en los que los textos nos hablan de asuntos muy personales -maternidad, divorcio, soledad...-en busca de la identificación total.
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