Tal vez, la más rutilante estrella de esta mezcla sonora fuera Neil Diamond, épico y declamatorio cantante cuya imagen de trovador turbulento vendería millones de discos. Para unos sobrecogedor, para los más escépticos un gritador de banalidades cuyo éxito como compositor también será memorable. Sus detractores preferían a los Carpenters, uno de los más logrados intentos por redefinir la música folk en la era del rock; dos hermanos que alcanzarán éxito y prestigio a través de un bien elegido repertorio y la exquisita voz de la desaparecida -por anorexia- Karen Carpenter, sabiamente envuelta en atmósferas vaporosas y etéreas. Captain and Tenaille serán junto a ellos el otro gran dúo romántico de los setenta, en cuyos años finales el mercado musical de este estilo quedará invadido por el caos con proyectos cada vez más despersonalizados como Barry Manilow o Air Supply; un nuevo cruce de estilos que gracias a estudiada mercadotécnia logrará sobrevivir en los ochenta. Para entonces ya no se hablará de canciones y sentimientos, sino de cifras y ventas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario