Carole King había compuesto - y colaborado con el gran James Taylor- muchas de las piezas maestras del pop antes de, llegados a los setenta entrar de lleno en este universo de canciones que se escuchan a la luz de una vela mientras afuera llueve o hace frío. Linda Ronstadt, tras una primera época volcada en el sonido country, acometerá en su madurez vital y vocal, terrenos aledaños al jazz más reblandecido. Carly Simon -Grammy en 1971, artista consagrada un año después y oscar a la mejor canción a finales de los ochenta con "Let the river run"- también grabará emotivos homenajes a la nostalgia más cercana, mientras Rita Coolidge obtendrá el éxito definitivo a finales de los setenta de la mano de una hermosa colección de canciones clásicas. Por su parte, Bette Midler, hawaiana de nacimiento, se consagrará como la primera estrella "cabaretera" del rock, calificativo que avalan tanto sus discos como su capacidad interpretativa como actriz en películas como "The Rose".
Mujeres...nadie como ellas para estimular, a través de una preciosa voz, la balsámica calidez del recuerdo.
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