sábado, 5 de marzo de 2011

Punk: Oídos a prueba de bombas

Los oídos que tendrán que soportar la reaccionaria y virulenta tendencia musical que a partir de 1976 cortocircuitará hasta dejar a oscuras los palacios del rock, deberán de ser ante todo resistentes. Llegó, ocurrió y desapareció; tendencias negativas que bajo el nombre de punk, marcarán la sonoridad musical de los últimos setenta y primeros ochenta.
Dicen que el principal motivo de sus origen fue el tedio. Los jóvenes se aburrían, odiaban la escuela, sabían que no había lugar para ellos en un sistema encogido por aquella crisis económica que terminó por engullir en el conservadurismo a todos aquellos que intentaron mejorar la sociedad una década antes. Cualquier intento de cambio estaba mortalmente bloqueado, las grandes ciudades y sus calles se habían convertido en desiertos urbanos por los que deambulaban sin rumbo fijo cientos de adolescentes que no saben en que ocupar su tiempo. Hordas de muchachos rabiosos a los que el rock, su habitual fuente de inspiración, también les había traicionado.


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