La orquestación que tan necesaria se le hizo a Mark Knopfler a la hora de elaborar la banda sonora de "The local hero", marcará la pauta del cuarto trabajo de Dire Straits, una preciosista colección de cinco largas canciones cargadas de lírica orquestal con la que el grupo se aleja momentáneamente de los estudios de grabación. Algo que no hará su guitarrista y líder, quien siempre embarcado en los más prometedores proyectos del momento, producirá a un interesante pop realizado por los escoceses Aztec Camera y a Tina Turner, a la que cede una de las canciones que no ha podido incluir en el último trabajo de la banda
-"Private dancer"-, y que se convertirá en el nuevo número uno de tan incombustible cantante. Aún en tiempos de sequía creadora para fines propios, la excelente aceptación que recibe un doble álbum con sus éxitos grabados en directo, conformará sobradamente a su discográfica, quien con una espina clavada -la resistencia del mercado norteamericano- pedirá a Mark Knopfler que reúna de nuevo a la banda. Será en 1985 y su nuevo y último trabajo de estudio se llama "Brothers in arms", un buen disco para los nostálgicos, pero una gran sensación de abandono para todos aquellos a los que nos hubiera encantado saber pellizcar una guitarra.