La música de Mike Oldfield no es esencialmente folk pese a beber generosamente en melodías y ritmos tradicionales; tampoco puede catalogarse de clásica pese al interés de su intérprete por los grandes maestros contemporáneos. Ante esta perspectiva, para muchos la música de tan insigne multi-instrumentista se antojará simplemente un producto de laboratorio -de hecho lo es hasta cierto punto- aunque no exento de gran mérito; no en vano en muchos de sus trabajos se asientan las premisas que más tarde habrían de animar y conformar ese patrón creativo cargado de electroacústicos sonidos de plácida audición para un público adulto, y al que se denominó new age, al tiempo que investigará someramente en territorios de clara inspiración étnica, principalmente celta.
Desde sus primeras aventuras musicales junto a su hermana -la cantante Sally Oldfield-, la labor y credibilidad desarrolladas por Mike Oldfield se enmarcarán en colaboraciones para discos ajenos, amén de la grabación de sus propios trabajos. Credibilidad incrementada con la inclusión de algunos de los fragmentos de su Tubular Bells en la película -icono de la historia del cine de terror- "El Exorcista".
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