En otoño de 1977 los hermanos Knopfler, Mark y David, pasaban grandes estrecheces junto a John Illsey en un pequeño apartamento del sur de Londres; una "situación extrema" como la bautizó el batería Pick Waters, quien se había unido a ellos en busca del sueño común de formar un grupo. Para ello gastarán sus últimas libras en grabar una maqueta de cuatro canciones mientras la situación por la que atraviesan termina por convertirse en el nombre de los más claros representantes de ese sonido de guitarra eléctrica cuya definición será su comparación con un pellizco: Dire Straits. Una de aquellas cuatro canciones era "Sultans of swing", instantánea inmediata de una banda de rítmicos héroes urbanos que se iniciaron interpretando jazz en locales nocturnos donde cada viernes noche, y de tugurio en tugurio, conseguían el suficiente dinero para subsistir hasta el viernes siguiente. Una canción irrepetible que Mark Knopfler, a la postre reputado instrumentista y líder, había escrito a bolígrafo sobre una gastada servilleta pensando en las cuerdas de su guitarra eléctrica, aquella que acostumbraba a pellizcar como casi nadie antes lo había hecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario