Otro fenómeno específico de los últimos coletazos de los sesenta será lo que se llamó sonido Trabucchelli -en honor a su introductor, el productor de Hispavox Rafael Trabucchelli-, que intentaba conseguir un producto vendible de forma mayoritaria, pero con una cierta dignidad y calidad musical próxima a la música clásica. Sus representantes serán Los Ángeles, Los Módulos, Los Mitos y, sobre todo, Miguel Ríos, que con El Himno de la Alegría realizado con la inestimable ayuda del director de orquesta Waldo de los Ríos -y de Beethoven-, logrará el éxito mundial y el segundo disco de oro para la música española.
También habrá aciertos de la mano de Los Canarios y Pop Tops, pero lo bien cierto es que el resto de los grandes y famosos grupos de aquellos sesenta fueron desapareciendo. Por si fuera poco, se estaba produciendo otro fenómeno: la popularización de las discotecas modernas con un buen sonido y muchas luces, y que extendiéndose por todos los pueblos de España asestarán el golpe definitivo a la música en directo de aquellos inolvidables y maravillosos años.
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