Desde su triunfal ascensión al olimpo del rock a mediados de los ochenta, y a pesar de sus muchos años posteriores en la cumbre, Bruce Springsteen no ha perdido la capacidad de sorprendernos. Macrogiras con las entradas vendidas escasas horas después de ponerse a la venta, quíntuple disco en directo para cuya adquisición sus fans no dudarán en romper la hucha, discos acústicos de parcos arreglos pero capaces de llagar al alma, oscar a la mejor canción con Streets of Philadelphia, retrospectiva del mejor country evocando a grandes como Woody Guthrie o Pete Seeger...Momentos que con mayor o menor intensidad nos sigue entregando este músico de sentimientos solitarios en una época dominada por la insensibilidad o la sensibilidad fraudulenta. Una voz de ánimo de la que brota un torrente de palabras y músicas apasionadas, y algunos consejos aprovechables: jamás confíes a ciegas en los líderes, seamos nosotros mismos y pensemos por nosotros mismos, seamos responsables de nuestras vidas, y sobre todo, sueña si quieres que los sueños se conviertan en realidad.
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