Arquetipo de rockero norteamericano, cantautor, líder de banda y poseedor de una carrera llena de altibajos, Bob Seger terminó por hacerse un nombre dentro del rock estadounidense gracias a canciones de corte tradicional, nada revolucionarias y directas al corazón del espectador medio. Una zigzagueante carrera que tiene su origen en 1961 pero que no cobrará la fuerza suficiente hasta mediados de los setenta, cuando después de varios intentos de formar una banda estable y abandonar de forma momentánea su carrera para terminar los estudios, Capitol Records le edite en 1975 lo que he de constituir el relanzamiento de este intérprete cuya imagen parece más cercana al heavy metal. Curiosamente se trata de un álbum que previamente había rechazado Warner, compañía discográfica que ve en un Bob Seger con treinta años recién cumplidos, un artista en la cuesta abajo. Aquel trabajo -Beautiful Loser- marcará de por vida la seña de identidad de tan exquisito intérprete con canciones rápidas que se entremezclan de forma balsámica con baladas apoteósicas marca de la casa.
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