domingo, 25 de abril de 2010

Jazz Rock: los hijos necesarios / Blood, Sweat and Tears (II)

En un principio, en Blood, Sweat and Tears pesó más el amor por el blues -solo con oír su forma de derretir los teclados quedaba descaradamente proclamado-, que la apariencia jazzística de un grupo donde la mitad de los instrumentos eran de viento. Ya en su segundo trabajo, con un mayor protagonismo de la sección de metal, su sonido se hará impetuoso y cargado de momentos de lucimiento solista. Más tarde, la banda iniciará una agitada existencia marcada por los constantes cambios en la formación, aglutinando sucesivas generaciones de muchos y muy buenos intérpretes, pero manifestando graves despistes a la hora de seleccionar su repertorio. Su fórmula de rock aderezado con destellos del jazz pronto terminará por desligarles de la audiencia. A duras penas, el grupo se mantendrá hasta 1977, año al que llegan como una banda de gran oficio interpretativo pero sin nada nuevo que ofrecer ante la avalancha de nuevos artistas, grupos e ideas que han pasado a dominar el panorama del jazz rock.


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