Con el glam rock, los pantalones superajustados, la abundante bisutería, las botas de plataforma y los maquillajes pasan a ser parte del bagaje de muchas estrellas establecidas, The Rolling Stones incluidos. Para algunos, el glam es una atrocidad que retrasa el glorioso avance del rock hacia cumbres artísticas inalcanzables. Otros, como John Lennon que lo califica simplemente como rock and roll con pintalabios, serán más tolerantes. Sobre todo porque el glam rock será sin más un atrevido movimiento que reclutará nuevos oyentes para el rock y un punto de partida para memorables carreras artísticas. No es ni mucho menos, tal y como algunos sostienen, una reivindicación de la conducta homosexual, y más si añadimos que su travestismo no pasa de ser una mera táctica de choque con la que vender discos que ayuden a pagar las facturas. Algo bien cierto también que demuestra la cualidad de simple pose comercial, es que hasta 1977 y con el movimiento viviendo la cuesta abajo, no aparecerá la confesión del primer cantante claramente alineado con los movimientos de liberación gay.
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