miércoles, 28 de abril de 2010

Glam rock: Alice Cooper (III)

Pero como en sus actuaciones, tanto atrevimiento tuvo su castigo. Esquizofrénico, acabó desmantelando su banda, pasó por el túnel del alcoholismo y terminó revelándose como un buen patriota conservador capaz de apoyar a Richard Nixon, jugar al golf con Bob Hope, alternar con Groucho Marx o competir en extravagancia con el mismísimo Salvador Dalí. El odiado pervertidor de jóvenes resultó ser un simple mortal que gozaba con lo mismo que la inmensa mayoría. Descubierta esta realidad, su público, aquel que le pedía escándalo, sexo y violencia, no acabará de entender tan estúpido chiste y terminará dándole la espalda prefiriendo caricaturas más burdas como Kiss.
El comienzo del lento eclipse de alguien que aún hoy sigue por el camino del rock teatral como progenitor destacado de punk. Alguien que para ofrecer lo que le pedían sus incondicionales se limitaba, según sus propias palabras, a ver la televisión.


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