La música de Can es pura alquimia capaz de resistir el embate del tiempo. Arquitecturas móviles surcadas por un laberinto instrumental que irá desde la rienda suelta a la sutilidad melódica, e interpretadas por tipos realmente curiosos que, perturbados por la fiebre del momento, sacrificaron un estable futuro por la incierta senda del rock, sin que les fuera nada mal.
Se sirvieron del rock para inocular sus revolucionarias tesis de ruptura estética y la suerte les acompañó desde el primer momento y trabajo, fechado en 1969. La cierta popularidad que este les proporciona, hará que les lluevan las ofertas para componer bandas sonoras con las que prolongar su efervescencia. En 1974, Can goza ya de gran predilección en el Reino Unido, gracias tal vez a la edición de un"grandes éxitos" que les reporta incluso la entrada de un par de canciones en sus listas. A trancas y barrancas aguantarán hasta 1977 con una música que el tiempo ha ido aplacando hasta desvanecer su estela. En 1982, sus componentes se desperdigan en proyectos varios y Can ya no existe.
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