viernes, 30 de abril de 2010

Heavy metal: AC/DC (II)

En realidad, en sus primeras actuaciones AC/DC se limitan a ofrecer con generosidad todo lo que el público, extremadamente joven, les reclama: energía en bruto, facilidad para unas melodías de acero blindado, un sonido crudo y sabroso, y una excelente guitarra solista siempre en primer plano. La presencia en escena del grupo, lugar en donde verdaderamente se aprecia su efectividad, se apoya por igual en un irresistible sentido rítmico que retomará influencias del glam, y en un truco visual mínimo: el personaje de diabólico colegial británico interpretado por un menudo pero espectacular Angus Young. Un limitado pero incendiario cantante que responde al nombre de Bob Scott será otro de los grandes alicientes de la banda.
Primero en el Reino Unido y más tarde en Estados Unidos, el público se rinde incondicionalmente ante sus descargas y su espectáculo. Algo que no tardará en traspasar fronteras: AC/DC se convierte por mérito propio, y solo con un primer disco editado, en una de las más grandes bandas mundiales del heavy metal.


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