El rhythm and blues y la música clásica que escucha en su casa atraen poderosamente su atención, si bien pronto abandonará el gusto por esta última para autocomplacerse en la gozosa aventura de escuchar música negra y empaparse de sus ritmos y formas vocales. Esto, unido a los intensos estudios de armonía vocal y junto al interés crítico por una sociedad reprimida, sexual y anímicamente, van haciendo germinar la futura concepción vital del joven músico. Instalado en Los Angeles y trabajando en una agencia de publicidad para poder comer y pagar las facturas, Frank Zappa se estrena componiendo las bandas sonoras de dos películas que jamás saldrán de la reducida área californiana. Sin embargo, con el escaso dinero reunido en estas desventuradas hazañas, comprará un maloliente cobertizo que convertirá en un discreto pero esperanzador estudio de grabación. Las cosas parecen encarrilarse.
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