Transformados en un nuevo Atila a cuyo paso va quedando un rastro de oídos atormentados, habitaciones de hotel destrozadas, fans exprimidas y promotores de conciertos aterrorizados, y a partir de 1970, Led Zeppelin abrirá nuevas vías en su música con un mayor peso específico de los acústico y lo melódico. Un año después asistiremos a su llegada a la cumbre con las creaciones más sensibles e impresionantes del grupo -Stairway to heaven es la guinda de tan dulce pastel-, sin renunciar a temas explosivos y veloces. Sus giras serán cada vez más monstruosas y las ventas multimillonarias. Los escándalos de sexo y violencia hacen del grupo la encarnación de la prepotencia de las estrellas del rock. Entre nuevos trabajos y la creación de su propio sello discográfico llegarán a 1975, año que verá la más descomunal de sus giras, al tiempo que seis de sus álbums comparten lista de éxitos. Pero llega 1976 y con él la evidencia de que el gran dirigible pierde altura: su arrogancia no les permite amoldarse a los nuevos aires creados por el punk y sus trabajos se demoran en el tiempo. En 1979, totalmente estancados, la muerte por sobredosis de su batería marcará la defunción de Led Zeppelin.
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