Al igual que muchos otros grupos encuadrados en el rock progresivo británico de la década de los sesenta, Yes fue una de esas bandas capaces de suscitar sentimientos y opiniones irreconciliables; con ellos no existe el término medio: o los amas o los odias. El grupo, que vivirá su época dorada entre 1970 y 1978, echó a andar durante los últimos días de 1968, donde curiosamente en sus primeras actuaciones pasará pronto de ofrecer versiones de material clásico de gente como Stephen Stills, The Byrds o The Beatles, a producir su propia música con temas de rotunda instrumentación y amplia cobertura vocal a cargo de su más singular distintivo: la singular y aguda voz de un Jon Anderson. Tras dos primeros trabajos que pasan desapercibidos y con algún que otro cambio de formación, Yes se asentará definitivamente con su nuevo sonido, inaugurando en 1972 una época presidida por la ampulosidad de sus proyectos. El diseño del conocido logotipo de la banda y las futuristas portadas de sus discos -obras del diseñador Roger Dean- serán un valor añadido en la atracción que producen.
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