El primer gran éxito de Motown lo conseguiría Smokey Robinson and The Miracles, un grupo dirigido de forma exquisita por su líder, cuya inspiración como compositor, junto a su personalidad como intérprete y especial sensibilidad, hicieron de su carrera, con o sin su grupo, un camino exento de altibajos. Un desgarrador falsete intenso y conmovedor que lo han convertido en uno de los grandes mitos de la música ligera norteamericana. Sus producciones para The Supremes o The Temptations no son más que la confirmación de un amplio currículum aprobado con nota alta. The Marvelettes, otra de las genialidades de la compañía era un grupo vocal femenino de formación inestable, por cuyo seno desfilaron bellísimas voces maestras del lamento amoroso musical, y con un repertorio fuera de serie. Como el de Martha and The Vandellas, trío de chicas entre las que se encontraba una jovencísima Tina Turner; vocalistas furiosas y agresivas capaces de convertir acarameladas canciones en sacudidas de vida y significado que transformaban en éxito de modo inmediato.
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