domingo, 18 de abril de 2010

Soul: el tiempo de las ilusiones rotas

Pero el frente unido del soul se despedazará en 1968. La muerte de Otis Redding en un accidente de aviación se siente como un hachazo mientras el disparo con que es asesinado Martin Luther King hace saltar por los aires la ilusión de la armonía racial. De las canciones de amor se pasará a estridentes declaraciones de negritud militante y profunda: hasta alguien tan conservador como James Brown lanza su conocido "dilo alto, soy negro y estoy orgulloso".
Ese mismo año, incluso en la industria discográfica, hay violencia y amenazas entre blancos y negros. Los disturbios de antaño parecen retornar para desgracia de la frágil memoria. Ya no es posible hablar de fraternalidad entre razas, y aunque todavía faltan por escribirse páginas excelsas dentro de este género que tan bien cultivó los sentimientos, ya soplan otros aires que van diluyendo su sonido transformando esa natural relación entre artista y oyente, y sobre todo, disminuyendo la importancia del vocalista a favor de grande orquestaciones.




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